Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioelzondasj.com.ar/a/356407
Economía regional

Crisis en Bolivia: San Juan podría recibir más migración laboral y estudiantil

La minería, la agricultura y las universidades aparecen como polos de atracción ante el deterioro económico boliviano.

La crisis política, económica y social que atraviesa Bolivia dejó de ser un problema exclusivamente interno y comienza a generar preocupación regional. Para el analista de política internacional Fernando Ocampo, el deterioro del país vecino puede proyectar consecuencias concretas sobre Argentina, particularmente en materia migratoria, energética y laboral.

En diálogo conZonda Diario , Ocampo sostuvo que el complejo escenario boliviano es el resultado de problemas estructurales acumulados durante años y no únicamente de decisiones coyunturales o del actual contexto político.

"Bolivia tocó fondo", resumió el especialista al recordar que ya en 2023 el entonces presidente Luis Arce había reconocido públicamente el agotamiento progresivo de las reservas gasíferas, uno de los pilares históricos de la economía boliviana.

Para Ocampo, ese reconocimiento marcó un punto de inflexión.

El fin del modelo gasífero y un nuevo escenario regional

Durante décadas, Bolivia sostuvo buena parte de su crecimiento económico sobre la explotación y exportación de gas natural, especialmente hacia Argentina y Brasil. Sin embargo, según explicó el analista, ese esquema comenzó a mostrar límites producto de la caída de reservas y de un sistema de subsidios energéticos que terminó generando una fuerte dependencia.

"Había una sensación de abundancia permanente y subsidios para todo el mundo. El problema es que los recursos naturales son finitos", afirmó.

Ocampo recordó que distintos informes ya advertían que Bolivia podría transformarse en importador neto de gas para abastecer su demanda interna, un escenario que modificaría por completo la lógica energética regional.

Y allí aparece Argentina.

El especialista consideró que el país podría asumir en el futuro un nuevo rol como proveedor energético de Bolivia, en función del desarrollo gasífero argentino y del declive productivo boliviano.

"Argentina incluso podría terminar suministrando gas a Bolivia. Eso cambia completamente una relación histórica que durante años funcionó al revés", explicó.

A su entender, el agotamiento del modelo hidrocarburífero boliviano obliga al país vecino a replantear su economía y avanzar hacia una diversificación basada en agricultura, minería y otros recursos estratégicos.

El impacto migratorio que podría sentirse en Argentina

Para Ocampo, uno de los efectos más visibles de la crisis boliviana sobre Argentina podría aparecer en el plano migratorio.

"El problema de Bolivia también nos afecta porque es un país limítrofe y hermano", sostuvo.

Según explicó, una profundización de la crisis económica y social podría incentivar nuevas corrientes migratorias hacia territorio argentino, especialmente hacia provincias fronterizas y regiones con fuerte demanda laboral.

"No sería exactamente como el fenómeno venezolano, pero sí podrían llegar más familias buscando trabajo, educación y mejores oportunidades", señaló.

El analista destacó particularmente la relación histórica entre Bolivia y provincias argentinas como Jujuy, Salta y San Juan, donde desde hace décadas existe una importante presencia boliviana vinculada a la agricultura, la construcción y la minería.

Fernando Ocampo, analista poliítico internacional.

En ese sentido, consideró que San Juan podría convertirse en uno de los destinos más atractivos ante el escenario boliviano.

"San Juan aparece como un lugar con oportunidades, especialmente por la demanda de mano de obra en minería, agricultura y otros sectores productivos", afirmó.

Ocampo recordó además la presencia de estudiantes bolivianos en universidades argentinas y consideró probable un incremento de esa tendencia si el deterioro económico se profundiza.

Protestas, polarización y crisis de gobernabilidad

El especialista vinculó el actual conflicto boliviano con una combinación de factores económicos y políticos que alimentan la conflictividad social.

Las protestas, cortes y bloqueos que se multiplican en distintas regiones del país reflejan —según explicó— el malestar generado por la inflación, el encarecimiento del costo de vida y los problemas de abastecimiento de combustibles.

"La inflación afecta directamente a los sectores populares y eso genera frustración", sostuvo.

A ese cuadro se suma una fuerte polarización política.

Para Ocampo, la disputa entre sectores oficialistas y el espacio ligado al Movimiento al Socialismo (MAS) y al expresidente Evo Morales dificulta cualquier intento de consenso.

"El evismo mantiene una base muy dura y existe una grieta política enorme", evaluó.

Desde su mirada, Bolivia atraviesa una crisis de gobernabilidad que exige acuerdos políticos amplios y capacidad de diálogo.

"Se necesita un acuerdo mínimo como país y un liderazgo que entienda que Bolivia es diversa y plural", afirmó.

Un problema regional sin solución rápida

Ocampo consideró que la situación boliviana no encontrará una salida inmediata y advirtió que la región deberá seguir de cerca su evolución.

"La papita caliente es enorme y no tiene solución rápida", resumió.

Según el analista, ningún gobierno puede resolver en pocos meses problemas estructurales acumulados durante décadas, especialmente en un país atravesado por tensiones políticas, dependencia energética y deterioro económico.

Por eso, sostuvo que Argentina no puede mirar el proceso boliviano como un fenómeno ajeno.

"Lo que pasa en Bolivia termina impactando en Argentina, porque compartimos frontera, economía y vínculos humanos muy fuertes", concluyó.

Últimas noticias

Ver más noticias