Qué observan los especialistas sobre la iniciativa que habilita empresas gestionadas por IA
La propuesta de modificar la ley 19.550 de Sociedades Comerciales ya comenzó a tratarse en el Senado y abrió un debate entre cautela técnica y respaldo a la innovación. Juristas y referentes en inteligencia artificial pidieron precisiones sobre supervisión, responsabilidad y alcance del nuevo esquema.
La iniciativa fue presentada inicialmente en la Argentina, aunque alcanzó repercusión internacional antes de instalarse en la agenda local, a partir de una publicación conjunta de Javier Milei y Federico Sturzenegger en el Financial Times. Allí expusieron el marco ideológico de una reforma orientada a flexibilizar reorganizaciones empresariales, digitalizar registros societarios y permitir que los directorios no estén integrados por personas, sino por agentes de Inteligencia Artificial.
Ese último punto concentra buena parte de las objeciones y apoyos. Federico Sturzenegger ya defendió el proyecto en el Senado de la Nación, donde también respondió a las críticas del israelí Yuval Harari, quien escribió en el mismo diario británico: "No será fácil disuadirlas de no participar en actividades directamente ilegales, porque la sanción máxima -la cárcel- es irrelevante para las IA". El ministro replicó: "No hay ningún motivo para pensar que la inteligencia artificial va a ser más insegura que un humano".
En ese intercambio intervino también la comunidad tecnológica local. Alan Daitch, cofundador de Digodat y divulgador de IA, consideró que se trató de "un falso debate" y sostuvo que la habilitación de sociedades automatizadas "en su esencia no cambia con lo anterior", porque seguirá existiendo presencia humana con responsabilidad final si el algoritmo falla. También estimó que la diferencia real podría aparecer en una legislación posterior, vinculada con un eventual diferencial impositivo para promover este tipo de estructuras.
La propuesta de reforma de la ley 19.550 de Sociedades Comerciales reúne 277 artículos y, según los consultados, requiere un debate detallado para evitar ambigüedades. Irina Sternik, autora de Inteligencia Artificial, el futuro llegó hace rato, advirtió que en este tipo de discusiones "falta participación de organizaciones civiles y de expertos en la materia", además de una explicación más clara sobre el alcance de las normas y sobre a quiénes benefician.
En la misma línea, Hugo Delboy señaló que el texto debería incorporar definiciones técnicas para los agentes de IA, estándares de auditoría algorítmica, protocolos de testing y umbrales de autonomía. También planteó la necesidad de prever supervisión activa, seguros de responsabilidad civil, mecanismos de desconexión y la intervención de una persona frente a decisiones de un agente de IA dentro de la empresa automatizada.
Con una mirada más favorable, Santiago Siri, presidente de Democracy Earth Foundation y autor de Tecnosapiens, describió la iniciativa como "una propuesta audaz, que no tiene precedente en el mundo". A su juicio, el proyecto puede insertar a la Argentina en la conversación global sobre IA, en un contexto en el que los agentes ganan autonomía y las estructuras legales deben adaptarse a nuevas formas de operación empresarial.
También Lucas Arias, ingeniero informático e integrante del Grupo de Inteligencia Artificial y Robótica de la UTN, afirmó que el proyecto va en la dirección correcta, aunque su viabilidad depende de una cuestión central: quién responde cuando un sistema autónomo causa daño. Sostuvo además que la ley debe reconocer que las decisiones empresariales ya no las toman solo personas, pero con un marco regulatorio suficientemente sólido para atraer inversión y no solo optimización jurídica.
En el plano económico, Arias indicó que el efecto inmediato podría sentirse más en la recaudación fiscal que en la inversión productiva. Explicó que estructuras hoy radicadas en jurisdicciones offshore podrían encontrar en la Argentina un marco conveniente para relocalizarse, aunque aclaró que eso no equivale necesariamente a empleo calificado, transferencia tecnológica o valor agregado nacional. Por eso, pidió complementar la reforma con una figura de responsable humano designado con obligaciones explícitas de supervisión y responsabilidad frente al Estado y a terceros.
Entre los ejes del proyecto del Poder Ejecutivo figuran la digitalización plena del sistema societario, la creación de un esquema para Sociedades Automatizadas, la incorporación de DAO vinculadas al universo cripto y blockchain, mecanismos simplificados para reorganizaciones empresariales y cambios en figuras societarias, entre ellas la restitución de las Sociedades Anónimas Simplificadas y el desconocimiento de las Sociedades en Comandita Simple.