Ingeniería contra la sequía: Brasil sigue los pasos de Israel con la construcción de un río artificial de 145 kilómetros
Inspirado en el exitoso modelo de resiliencia de Israel, el estado de Ceará en Brasil avanza en la etapa final del Cinturón de las Aguas, una megaobra de 145,3 kilómetros que busca transformar el noreste árido
En un esfuerzo por garantizar la seguridad hídrica en una de sus regiones más áridas, el Gobierno de Ceará, en Brasil, avanza decididamente en la construcción de un extenso río artificial de 145,3 kilómetros. Esta megaobra, conocida como el Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC), busca transformar el acceso al recurso vital en el noreste del país, siguiendo un modelo de gestión y tecnología que ya ha consolidado a Israel como un referente mundial en la lucha contra la escasez de agua.
Un hito de ingeniería en el noreste brasileño
El proyecto CAC capta agua de la presa de Jati, que forma parte del Eje Norte del Proyecto de Integración del Río San Francisco. Desde ese punto, el caudal recorre el territorio mediante una compleja red de canales a cielo abierto, sifones y túneles hasta alcanzar las nacientes del río Cariús.
Hacia finales de 2025, la obra ya registraba un 91% de ejecución física, y su finalización está proyectada para junio de 2026. Con una inversión que ha superado los 1.000 millones de reales debido a la complejidad técnica de ciertos tramos, el sistema está diseñado para beneficiar inicialmente a más de 561.000 personas en 24 municipios. En el futuro, su conexión con Fortaleza podría extender este beneficio a más de 5 millones de habitantes.
El espejo de Innovación y resiliencia
Brasil no es el primero en recurrir a la creación de "ríos sintéticos" para desafiar al desierto. Desde la década de 1960, Israel opera su Acueducto Nacional, una infraestructura de 130 kilómetros que conecta las zonas húmedas del norte con el árido sur. Al igual que el proyecto brasileño, el sistema israelí utiliza una intrincada red de túneles y estaciones de bombeo para redibujar la geografía del país.
Sin embargo, Israel ha llevado la sostenibilidad un paso más allá mediante la desalinización por ósmosis inversa. Actualmente, más del 60% del agua consumida en Israel proviene del Mediterráneo, lo que ha permitido incluso bombear agua desalinizada de regreso al Mar de Galilea para recuperar sus niveles críticos tras años de sequía.
Sostenibilidad: El agua como recurso del futuro
El objetivo central de estas infraestructuras no es solo el suministro inmediato, sino la conciencia de un uso sostenible del agua en el tiempo. En Brasil, la Compañía de Gestión de Recursos Hídricos (Cogerh) será la encargada de monitorear y evaluar mensualmente los volúmenes distribuidos, priorizando el consumo humano pero apoyando también a la industria y la agricultura de riego.
Ambos países demuestran que la combinación de ingeniería avanzada y gestión hídrica eficiente es fundamental para adaptarse a los desafíos climáticos extremos. Mientras Brasil asegura la supervivencia de su región noreste, se une a la corriente global de naciones que ven en la tecnología la clave para equilibrar la demanda creciente de agua con la disponibilidad limitada de los recursos naturales.