A 11 años de la muerte de Nisman, la justicia retoma investigaciones sobre inteligencia ilegal y encubrimiento
La causa que investiga la muerte de Alberto Nisman avanza con nuevas declaraciones de agentes militares y análisis de posibles responsabilidades políticas en un caso que continúa siendo uno de los más complejos de Argentina.
A once años del fallecimiento de Alberto Nisman, la investigación judicial volvió a avanzar con movimientos clave que reactivaron esta causa emblemática. La Justicia profundiza la línea que sostiene que el fiscal fue asesinado debido a su rol en la investigación del atentado a la AMIA y su denuncia contra el poder político de ese momento.
En este tramo, comenzaron a declarar agentes de inteligencia del Ejército que estuvieron activos en 2015, quienes bajo estricta reserva buscan aclarar las tareas realizadas durante el fin de semana cuando Nisman fue encontrado sin vida en su departamento en Puerto Madero. Se investiga la posible existencia de órdenes irregulares y si se ejecutaron acciones de inteligencia interna prohibidas por la ley.
El foco está en un grupo reducido de agentes cuyos teléfonos fueron geolocalizados cerca del edificio donde vivía el fiscal, lo que apunta a una posible vigilancia ilegal en momentos críticos, ya que Nisman se preparaba para ampliar su denuncia ante el Congreso por el Memorándum con Irán.
Paralelamente, la causa avanza investigando maniobras destinadas a desviar la pesquisa inicial y sostener la hipótesis del suicidio. La Justicia considera que hubo un plan para impedir que se profundizara la línea del homicidio, involucrando a exfuncionarios judiciales y políticos, y que podría derivar en nuevas imputaciones durante la primera mitad de 2026.
Entre los hitos próximos se destaca la declaración indagatoria de Viviana Fein, la primera fiscal que intervino, prevista para fines de febrero. Su actuación es clave para entender cómo se manejó la escena y por qué el expediente permaneció casi dos años fuera del fuero federal.
La investigación también señala tareas de espionaje ilegal sobre la propia fiscalía que investigaba la muerte de Nisman, basadas en testimonios de agentes y cruces telefónicos que revelaron contactos entre altos funcionarios del gobierno de ese entonces en las horas posteriores al hallazgo del cuerpo.
Desde 2018, la Cámara Federal confirmó que Nisman fue asesinado, descartando el suicidio con peritajes de Gendarmería Nacional, aunque aún no se identificaron a los autores materiales ni a quienes dieron la orden. A más de una década, el expediente sigue abierto con un solo procesado directo: Diego Lagomarsino, por su rol en el arma utilizada, mientras se analizan múltiples responsabilidades.
Para los investigadores, la muerte del fiscal, la causa AMIA y el Memorándum con Irán conforman una misma trama que aún espera respuestas definitivas.