Por Omar Andrada
La referente de DISFAM San Juan, Fabiana Acosta, pidió que la provincia adhiera a la Ley 27.306, que fija pautas para el abordaje de las dificultades específicas del aprendizaje. El planteo se centró en la necesidad de detectar la dislexia desde los primeros años de escolaridad y de garantizar adaptaciones educativas sin depender de la decisión de cada institución.
Acosta sostuvo que la falta de información y de capacitación puede derivar en frustración, abandono escolar y dificultades que se prolongan en la vida adulta. Explicó que la dislexia es una condición neurológica, de origen hereditario y permanente, que afecta principalmente los procesos de lectura y escritura, pero no está vinculada con la capacidad intelectual de la persona. En ese marco, remarcó: “Esto no significa que el alumno no sea inteligente o capaz”.
Señales tempranas La referente indicó que las primeras alertas pueden aparecer cuando los niños comienzan a leer y escribir, con problemas para decodificar textos, invertir letras o números y sostener determinados ritmos de aprendizaje. También mencionó antecedentes de adquisición tardía del lenguaje y dificultades asociadas a la memoria de corto plazo o al área matemática, donde puede presentarse la discalculia. Según dijo, la detección temprana permite intervenir antes de que esas dificultades se conviertan en una barrera para el aprendizaje.
Acosta detalló que las adaptaciones pueden incluir cambios en el tamaño de la letra, mayor separación entre renglones, reducción de distractores y distintas modalidades de evaluación. Citó como ejemplo la posibilidad de reemplazar un examen escrito por una instancia oral o por preguntas de opción múltiple, según las necesidades del estudiante. Aclaró que esas medidas no implican reducir contenidos, sino habilitar otra forma de demostrar conocimientos.
Pedido institucional El reclamo de DISFAM San Juan apunta a que la adhesión provincial a la norma permita criterios comunes para todo el sistema educativo. Acosta afirmó que, sin esa definición, la respuesta suele depender de la voluntad de cada escuela o de los profesionales intervinientes. “Necesitamos una ley. Si la ley está, todo lo demás está”, señaló.
La referente también mencionó que el trabajo de la organización tuvo repercusión en la Universidad Nacional de San Juan, donde se detectaron otros estudiantes con dificultades específicas del aprendizaje a partir del diagnóstico de su hijo Brian, alumno de tercer año de Diseño Gráfico. Según relató, ese proceso abrió un espacio de trabajo con autoridades y profesionales de la institución, con acompañamiento del Ministerio de Educación, y derivó en gestiones para avanzar en acciones conjuntas. Octubre es el mes de concientización sobre la dislexia y el 8 de octubre se conmemora su día internacional.




