El médico especialista en estética Gabriel Cersósimo advirtió sobre los riesgos de bajar de peso de manera acelerada con péptidos incretínicos, durante su participación en el programa Sentite Joven, emitido por Telesol. Junto con la esteticista Erika Palacios, explicó el uso de fármacos como la semaglutida y la tirzepatida, que imitan hormonas intestinales y regulan el apetito. El profesional sostuvo que tienen beneficios clínicos probados, pero remarcó que requieren control médico estricto.
Según Cersósimo, estos medicamentos representan un avance científico porque ayudan a regular la saciedad, el vaciado gástrico y el riesgo cardiovascular. Sin embargo, cuestionó la aceleración de los procesos de adelgazamiento y señaló que la baja debe ubicarse entre 1 y 3 kilos por mes. También afirmó que celebrar una reducción de 11 kilos en poco tiempo resulta perjudicial para la salud.
Efectos y precauciones
El médico explicó que la pancreatitis y los cálculos biliares no se originan en la molécula del fármaco, sino en la pérdida brusca de peso y la falta de masa muscular. Además, desmintió que estos tratamientos provoquen pérdida de visión y aclaró que los desbalances metabólicos o las caídas bruscas de glucemia, mal controladas y en pacientes con cuadros previos, pueden afectar la retina. En ese punto, advirtió sobre el riesgo de la automedicación.
Indicaciones médicas
Cersósimo sostuvo que estos tratamientos no son aptos para cualquier persona. Desaconsejó su uso en quienes presentan trastornos de la conducta alimentaria o no tienen sobrepeso asociado a enfermedades como hipertensión, diabetes o dislipidemia, es decir, alteración de los niveles de grasas en sangre. También remarcó que la meta debe ser bajar de peso sin perder masa muscular y que ese proceso debe acompañarse con entrenamiento de fuerza.
Control y seguimiento
El especialista y la conducción del programa coincidieron en que estos productos no deben comprarse por cuenta propia en farmacias, sin un diagnóstico previo. Cersósimo detalló que en la consulta se realizan análisis metabólicos, chequeos hormonales y mediciones personalizadas para ajustar las dosis y hacer un seguimiento clínico. La recomendación, según expuso, es sostener un tratamiento supervisado para reducir complicaciones y adaptar la indicación a cada paciente.




