El subjefe de la Policía de San Juan, Pablo Torres, señaló que las estafas virtuales y los arrebatos figuran entre las principales preocupaciones operativas de la fuerza. En una entrevista en el programa De qué se trata, de La Mil20, sostuvo que la prevención y el esclarecimiento de esos hechos dependen cada vez más de la tecnología, la formación permanente y la disponibilidad de recursos. La definición es relevante porque resume dos modalidades delictivas de respuesta compleja para el patrullaje tradicional. También porque condiciona la planificación policial y la demanda de equipamiento ante el Gobierno provincial.
Prevención y respuesta Torres afirmó que la conducción mantiene el plan de seguridad implementado al asumir la actual plana mayor, con el objetivo de reducir los índices delictivos y mejorar la respuesta ante los hechos que ocurren en la provincia. Dijo que su paso previo por la Dirección de Operaciones Policiales le permitió conocer la planificación y la ejecución de las estrategias de prevención. Desde esa experiencia, ubicó como desafío central el refuerzo de las herramientas disponibles y del despliegue en la vía pública. En ese esquema, el patrullaje por cuadrículas y la comunicación inmediata con el 911 aparecen como ejes de intervención.
Arrebatos y escruches Al referirse al arrebato, Torres lo describió como uno de los delitos más difíciles de anticipar y esclarecer. “Es el momento, es la casualidad”, dijo al explicar que los autores observan el movimiento de la calle hasta encontrar una oportunidad para cometer el robo y escapar. Según detalló, las cámaras de seguridad permiten reconstruir recorridos cuando la víctima aporta características del sospechoso, y luego orientar la búsqueda con apoyo de los móviles cercanos. En paralelo, mencionó que los robos bajo la modalidad de escruche, cuando los delincuentes ingresan a viviendas sin sus ocupantes, requieren investigaciones distintas y en algunos casos derivaron en detenciones de sospechosos llegados desde otras provincias.
Tecnología y monitoreo El subjefe sostuvo que las cámaras de seguridad y los sistemas de monitoreo son herramientas centrales para esclarecer delitos. Indicó que la provincia cuenta con alrededor de 600 cámaras y que la intención es distribuir los centros de monitoreo en distintos puntos para mejorar la observación y la rapidez de respuesta. Explicó que concentrar cientos de dispositivos en un solo lugar dificulta el seguimiento permanente de todas las imágenes, por lo que consideró necesario descentralizar la operatoria. También señaló que la trazabilidad de los recorridos ayuda a identificar vehículos, reconocer rasgos de sospechosos y reconstruir desplazamientos posteriores a un hecho.
Estafas virtuales y recursos Sobre las estafas virtuales, Torres advirtió que representan otro frente de trabajo para la Policía y estimó que en aproximadamente el 60% al 70% de los casos no logran identificar a los responsables. Describió un mecanismo frecuente en el que el dinero ingresa a una cuenta que luego se cierra o deja de utilizarse, mientras los fondos se transfieren a otras cuentas, lo que complica seguir el recorrido. Dijo que los equipos de inteligencia criminal analizan cuentas, teléfonos y movimientos del dinero, además de buscar coincidencias con otros hechos. “Es un trabajo muy, pero muy minucioso, que lleva días”, sostuvo. En ese contexto, recomendó atender las alertas de llamadas identificadas como spam y no abrir enlaces sospechosos.
Personal, capacitación y operativos En cuanto a los recursos humanos y materiales, Torres indicó que la fuerza cuenta con aproximadamente 6.800 efectivos y que entre los pedidos al Gobierno provincial figuran más personal, móviles y equipamiento tecnológico. También mencionó la incorporación de chalecos antibalas y pistolas Taser, aunque aclaró que su uso requiere capacitación previa. Sobre la formación, destacó el trabajo de la Escuela de Policía, la preparación de grupos especializados como el GERA y los cursos de idiomas para atención turística. Además, se refirió a la salud mental de los policías, a los controles internos ante posibles excesos en procedimientos y a la planificación de operativos para el Ironman y la Fiesta Nacional del Sol, cuya cobertura —según dijo— lleva más de dos meses de organización.




