La exploración minera en la alta cordillera sanjuanina enfrenta una temporada marcada por condiciones climáticas excepcionales. Las intensas nevadas asociadas al fenómeno de El Niño obligaron a las empresas a modificar sus cronogramas, suspender temporalmente perforaciones en las zonas de mayor altitud y concentrar recursos en la habilitación de caminos y la seguridad de los trabajadores.
La situación fue expuesta durante el programa Historias Compartidas, organizado por la Cámara Minera de San Juan, donde referentes de Geología y Exploración de Vicuña, Los Azules, Altar y Gualcamayo compartieron los avances de sus proyectos y las perspectivas para la nueva temporada. Mientras las operaciones ubicadas en plena cordillera debieron adaptar sus planes, Gualcamayo, emplazado en la precordillera, no registró impactos climáticos de la misma magnitud.
Vicuña: menos metros de perforación y un invierno extendido
En el proyecto Vicuña, que comprende las áreas de Josemaría y Filo del Sol, las condiciones meteorológicas llevaron las tareas a un escenario que no se registraba desde hacía décadas. En los campamentos base de Batidero y Vicuña, las temperaturas descendieron hasta los 25 grados bajo cero, mientras la acumulación de nieve complicó los trabajos en los sectores de mayor altura.Según explicó el geólogo Juan Arrieta, los campamentos principales permanecieron abiertos y alojaron de manera continua a unas 200 personas. Sin embargo, las perforaciones ubicadas por encima de los 4.800 y 5.000 metros debieron detenerse a mediados de julio.
Las consecuencias también alcanzaron la planificación anual. El Plan Invierno, que se extendía hasta septiembre, fue prolongado hasta fines de octubre, mientras que el reinicio de las máquinas perforadoras se postergó para noviembre.
La meta de perforación pasó de los 65.000 metros alcanzados en la campaña anterior a una proyección de 55.000 metros para el ciclo actual. El plan contempla la movilización de ocho máquinas perforadoras y cerca de 150 trabajadores especializados.
Arrieta resumió la excepcionalidad de la temporada al señalar: “Ha sido un año atípico, hace 22 años que estoy trabajando ahí y es la primera vez que se muestra así”.
Altar: el inicio de la campaña depende de los caminos
En Altar, el proyecto de cobre y oro ubicado a 3.600 metros de altura en Calingasta, las nevadas también alteraron el calendario habitual. La campaña exploratoria suele comenzar en octubre, pero las condiciones actuales impiden establecer una fecha precisa para el inicio de las operaciones.La geóloga Jenifer Betancourt explicó que la prioridad es comprobar la estabilidad de los caminos antes de autorizar el traslado de personal y maquinaria pesada.
“Por las condiciones climáticas de las que todos conocemos hoy en día, está un poco complicada la situación. Aún no tenemos una fecha clara de inicio, por lo tanto, no les podemos decir cuándo vamos a arrancar...”, indicó.
La habilitación de los accesos será determinante para movilizar los equipos y avanzar con las perforaciones previstas. El programa contempla alrededor de 15.000 metros, destinados a estudios hidrogeológicos, evaluaciones geotécnicas de la calidad de la roca y exploración directa en el sector de Altar Sur.
En la última campaña, el proyecto generó 78 empleos directos, de los cuales el 49% correspondió a trabajadores de Calingasta, además de más de 200 puestos indirectos. Para la temporada 2026-2027, la empresa también proyecta perforaciones hidrogeológicas y geotécnicas, junto con trabajos exploratorios orientados a avanzar hacia el estudio de prefactibilidad.
Los Azules:
el trabajo continúa en baja montaña
El proyecto Los Azules,
también ubicado en la cordillera de Calingasta, debió postergar el inicio de
las tareas en altura. En temporadas con condiciones más favorables, los equipos
geológicos comenzaban a subir entre noviembre y diciembre y extendían sus
trabajos de campo hasta avanzado el otoño.
La magnitud de las nevadas de este invierno modificó ese esquema y desplazó el inicio de las actividades en altura hacia comienzos del próximo año.
El geólogo Pedro Cuadras explicó que los esfuerzos están concentrados en la apertura de caminos y en garantizar condiciones seguras para el tránsito. “Este año están todos los frentes de trabajo apuntados al camino, a la apertura del camino y a la seguridad, que las condiciones del camino sean seguras y en la seguridad del personal”, sostuvo.
La demora en el acceso a las zonas de exploración no significó, sin embargo, la paralización de todas las actividades. La empresa mantuvo a su equipo geológico en baja montaña, con unas 30 personas, entre ellas 14 geólogos y ayudantes.
Durante este período, los profesionales trabajan en el análisis de datos históricos, la cartografía regional y la integración de modelos de inteligencia artificial para identificar y precisar futuros objetivos de exploración.
Cuadras remarcó que la compañía mantiene sus objetivos, aunque la definición de los próximos pasos dependerá de las condiciones que encuentren los equipos cuando puedan acceder a las zonas de mayor altitud.
La
logística, una condición clave para explorar
Las experiencias de
Vicuña, Altar y Los Azules muestran cómo las condiciones climáticas pueden
incidir directamente en los tiempos y los costos operativos de la exploración
minera en alta montaña. La acumulación de nieve, las temperaturas extremas y
las dificultades para transitar por caminos cordilleranos obligan a reorganizar
equipos, extender los operativos invernales y ajustar las metas de perforación.
En este escenario, la seguridad del personal se convierte en una condición previa para retomar las actividades en terreno. La apertura de accesos y la evaluación de su estabilidad determinan cuándo pueden ingresar las máquinas y los trabajadores a los sectores de exploración.
Pese a las demoras, las compañías mantienen sus planes de desarrollo. Vicuña ajustó su objetivo anual de perforación, Altar aguarda condiciones seguras para iniciar su campaña y Los Azules continúa trabajando en baja montaña para preparar los próximos objetivos.
La temporada 2026-2027 estará condicionada, en buena medida, por la evolución de las condiciones meteorológicas y la posibilidad de recuperar los accesos a las áreas de mayor altitud. El desafío para las empresas será compatibilizar sus programas de exploración con las exigencias que impone la cordillera, sin comprometer la seguridad de los equipos de trabajo.




