El diputado nacional Máximo Kirchner presentó un proyecto de ley para crear el Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital (ITIC), con una alícuota del 3% sobre la salida efectiva de capitales del país. La iniciativa alcanza transferencias en divisas, valores negociables o activos virtuales, y fue fundamentada por el legislador como una respuesta al ajuste fiscal aplicado por el gobierno de Javier Milei.
En los fundamentos, el presidente de La Cámpora sostuvo que se trata de una “propuesta federal frente al ajuste de Milei: justicia fiscal con equilibrio social”. También afirmó que la medida busca ser “una herramienta de recaudación en beneficio de las provincias y los sectores más ajustados de la Argentina”, con asignaciones específicas para salud, discapacidad, educación, jubilaciones, pensiones, medicamentos y atención de PAMI.
Destino de los fondos
El texto prevé que el 60% de lo recaudado se distribuya entre provincias y municipios para obras de infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial, además de recomposición salarial en salud y educación. El 10% iría a salud y discapacidad, otro 10% a educación, 10% a jubilaciones y pensiones y el 10% restante a medicamentos y atención médica de PAMI. Kirchner enmarcó la propuesta en la caída de las transferencias nacionales a las jurisdicciones subnacionales y en la reducción de recursos para políticas públicas esenciales.
Según el diputado de Unión por la Patria, entre 2023 y 2025 las transferencias automáticas de la Nación a provincias y municipios se redujeron un 8,4% en términos reales, mientras que las no automáticas cayeron un 72,8%. En su planteo, ese retroceso afectó la capacidad provincial y municipal para sostener infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, vial y de vivienda. También cuestionó la coexistencia de regímenes de estabilidad fiscal, reducciones tributarias e incentivos extraordinarios para grandes patrimonios y grandes inversiones.
Alcance y antecedentes
La iniciativa define sujetos alcanzados con un criterio amplio: personas humanas y jurídicas, sucesiones indivisas, fideicomisos, trusts, fundaciones y estructuras análogas, tanto residentes como no residentes, además de responsables sustitutos. Establece una alícuota adicional del 2% cuando el destino sea de baja o nula tributación. En los argumentos, Kirchner sostuvo que el impuesto no grava el consumo, el ahorro interno ni la inversión productiva, y que apunta a los flujos de capital especulativo.
El legislador recordó además que fue impulsor del Aporte Solidario y Extraordinario durante el gobierno anterior. En esta oportunidad, planteó que el ITIC busca una alternativa para obtener recursos que se traduzcan en financiamiento para el desarrollo nacional. Como antecedente regional, el proyecto menciona el Imposto sobre Operações Financeiras (IOF) de Brasil, aunque no detalla en el texto remitido una comparación técnica sobre su aplicación.
Recaudación estimada
De acuerdo con la estimación incluida por el propio diputado, la recaudación mínima potencial rondaría los 2,89 billones de pesos, cifra que el proyecto equipara a 10 veces lo enviado en 2025 a las provincias por transferencias de capital. El texto también aclara que no incluye la tenencia de dólares, el ahorro interno, la inversión productiva ni las compras de bienes que ingresen regularmente al país cuando se trate de importaciones genuinas, documentadas y trazables. Quedan excluidas, además, la compra de dólares, bonos, CEDEARs o fondos siempre que los activos permanezcan en Argentina.
Kirchner cerró sus fundamentos con la afirmación de que el impuesto “no castiga la inversión ni el trabajo” y que busca corregir una “injusticia estructural”. El proyecto deberá ahora seguir su trámite parlamentario en el Congreso, donde su eventual tratamiento dependerá de la agenda legislativa y de las posiciones que adopten los distintos bloques sobre la creación de una nueva carga tributaria y su distribución específica entre jurisdicciones y áreas sociales.




