El peronismo bonaerense empezó a ordenar su estrategia con la mira puesta en 2025 y en la posibilidad de competir con mejores chances frente a Javier Milei. La dirigencia admite que ya no hay margen para prolongar las internas y que la prioridad pasó a ser cerrar acuerdos antes de la apertura del calendario electoral. Esa lectura convive con tensiones todavía abiertas, pero marca un cambio de clima dentro del espacio.
Reunión y señal interna
El gesto más visible de esa búsqueda de entendimiento fue el encuentro de esta semana entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para definir lugares en la nueva etapa del PJ Bonaerense. Según el texto original, la reunión fue positiva, aunque no derivó ni en una proclamación formal de unidad ni en una ruptura. En el peronismo la lectura fue que, al menos, se abrió una instancia de diálogo después de semanas marcadas por la disputa interna.
Ese movimiento se produjo mientras la política nacional quedó parcialmente condicionada por la visita del Papa León XIV, que postergó otros movimientos de la agenda. En paralelo, el oficialismo nacional buscó acomodarse a ese escenario y el peronismo bonaerense intentó extender la tregua construida en La Plata. La expectativa, de acuerdo con el texto, es que esa pausa ayude a consolidar una alternativa opositora en construcción.
La disputa por las reelecciones
El principal foco de conflicto sigue siendo la reelección de los intendentes bonaerenses. Kicillof sostiene públicamente esa postura, mientras que Sergio Massa, líder del Frente Renovador, mantiene su rechazo a la continuidad indefinida de los jefes comunales. Desde el massismo anticiparon que no acompañarán con sus votos el proyecto presentado por la legisladora Ayelén Durán, del Movimiento Derecho al Futuro, aunque tampoco impulsarán una estrategia para bloquearlo.
Un dirigente cercano al FR sostuvo que Kicillof prometió respaldo a los intendentes en una Legislatura donde no tiene mayoría y donde una parte del peronismo no lo acompaña. Dentro del espacio, la discusión no se limita a la continuidad de los jefes comunales: también involucra el ordenamiento de la sucesión municipal y el impacto que eso puede tener en el armado legislativo del año próximo. Si la ley no avanza, los intendentes que dejan el cargo podrían disputar lugares en la Legislatura o en los concejos deliberantes locales.
Antecedentes y efectos políticos
La discusión ya tuvo un capítulo previo con el proyecto del senador Néstor “Bicho” Vivona, que proponía la reelección de los legisladores y que no llegó a aprobarse. En el texto original aparecen dos lecturas contrapuestas: en el kicillofismo sostienen que la iniciativa de Durán quedó frenada por La Cámpora; en el cristinismo, en cambio, señalan que el gobernador no impulsó primero la ley para legisladores, lo que podría haber facilitado un consenso posterior sobre los intendentes. Ninguna de las dos iniciativas prosperó.
El debate se intensificó cuando el intendente de Ensenada, Mario Secco, cuestionó a Sergio Massa por no acompañar el proyecto. “Nosotros somos verticalistas y nos encolumnamos detrás de su candidatura ¿Y ahora nos viene a decir que los intendentes no pueden ser reelectos? ¿Quién sos? ¿Dios?”, dijo el jefe comunal. Massa no respondió públicamente, pero sus dirigentes ratificaron que no modificará su posición. En paralelo, el ex ministro mantuvo una reunión con asesores del presidente de Brasil, Lula Da Silva, en sus oficinas de avenida Libertador, donde se planteó la necesidad de ampliar la base opositora más allá de la unidad peronista.
Proyección y variables abiertas
En ese intercambio también participaron el diputado brasileño André Janones y dos consultores en comunicación que viajaron a la Argentina. Según el texto, plantearon que la unidad del peronismo es necesaria, pero que resulta todavía más importante construir una amplitud visible entre la centroizquierda y la centroderecha. Esa idea se enlaza con otro dato del escenario interno: Cristina Kirchner dijo en una entrevista con The Washington Post que, si la Justicia se lo permite, quiere volver a ser candidata a presidenta.
La nota original vincula además el clima político regional con la derrota de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, y la caída de Flávio Bolsonaro la semana anterior. En la lectura del peronismo, esos resultados refuerzan la idea de que el oficialismo enfrenta un escenario externo menos favorable. La variable que seguirá abierta en las próximas semanas es si la tregua bonaerense alcanza para ordenar candidaturas y destrabar la discusión por las reelecciones antes del inicio formal de la campaña.




