El Banco Central (BCRA) sostuvo en su último Informe de Política Monetaria (IPOM) que el Producto Bruto Interno (PBI) registraría un “aumento significativo” en el cuarto trimestre, después de la caída observada en el tercero. La autoridad monetaria atribuyó ese giro a la normalización de la actividad agropecuaria y a la disipación de los factores transitorios que afectaron a la economía en julio. También prevé una mayor demanda de pesos en la recta final del año.
El organismo señaló además que, más allá de la volatilidad de corto plazo en los indicadores mensuales, el PBI marcará un avance anual por segundo año consecutivo en 2026. En ese punto, advirtió que la excepcional reducción de días hábiles prevista para noviembre, por la llegada al país del papa León XIV, puede alterar algunos registros mensuales de actividad. La lectura oficial es que el cierre de año mostraría una mejora sobre la base de una recomposición sectorial ya en marcha.
Riesgos externos
Desde el frente externo, el BCRA indicó que los conflictos geopolíticos vigentes podrían endurecer las condiciones financieras internacionales y limitar el crecimiento de la demanda externa. En su boletín técnico, la entidad sostuvo que “estos riesgos para el escenario podrían afectar la inversión y el desempeño de algunos sectores transables”, es decir, aquellos bienes y servicios que se comercian con el exterior. Ese canal es relevante para la industria exportadora y para actividades con fuerte dependencia del financiamiento internacional.
Motor sectorial
Para el mediano plazo, el informe oficial proyectó una profundización del crecimiento impulsada por el agro, la minería, la producción de hidrocarburos y las ramas industriales con capacidad exportadora. El documento vinculó esa mejora con iniciativas estructurales y de desregulación lanzadas desde 2024, que habrían permitido revertir en 2025 cuatro años consecutivos de contracción en la productividad total de los factores (PTF), indicador que mide la eficiencia con la que se combinan trabajo y capital. El escenario también se apoyaría en mayor crédito bimonetario, flexibilización parcial de préstamos en dólares y el programa de licitación de depósitos a plazo fijo para crédito hipotecario.
En ese marco, el BCRA incluyó como parte del entorno de negocios a instrumentos como el RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones—, el Súper RIGI, el RIMI, la Ley de Modernización Laboral y las privatizaciones. A la vez, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estimó que la actividad retomará el sendero de crecimiento en el cuarto trimestre de 2026, con una expansión de 1,8% sin estacionalidad, luego de una caída de 1,0% en el trimestre previo. Para el primer trimestre de 2027, los analistas prevén un alza de 0,7% y un crecimiento anual de 1,5% para 2026, que subiría a 2,5% en 2027 y a 3,0% en 2028.
Liquidez y marco institucional
En el plano monetario, la Base Monetaria ajustada por estacionalidad registró en el tercer trimestre un crecimiento real promedio mensual de 1,4%, según el BCRA, y cortó una racha de 14 meses casi ininterrumpidos de contracción. La entidad explicó que ese cambio respondió a una mayor necesidad de liquidez del sistema bancario y acompañó la desaceleración inflacionaria, al ubicarse en un equivalente al 4,0% del PBI, unos 1,4 puntos porcentuales por encima del mínimo de marzo de 2024. En paralelo, el dinero transaccional (M2 privado) avanzó 0,7% real promedio mensual en el mismo período.
Para administrar esa liquidez, el BCRA señaló que se apoyó en una esterilización indirecta a través del sector público. Durante el tercer trimestre, y con mayor fuerza en julio, el Tesoro Nacional colocó títulos por encima de sus vencimientos en licitaciones primarias y depositó parte del excedente en su cuenta en pesos dentro del propio Banco Central. A eso se sumó una creación primaria de dinero más acotada por las compras de divisas. El informe cerró con la referencia al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que se encuentra en la etapa final de su debate legislativo y propone como mandato único la preservación del valor de la moneda, además de prohibir el financiamiento al sector público y restringir la distribución de utilidades a las que sean estrictamente realizadas y líquidas.




