Una mujer de 66 años fue víctima de una estafa telefónica durante la madrugada del sábado y entregó joyas, relojes y 300 dólares tras creer que su hijo y su exmarido estaban secuestrados. El engaño se extendió por varias horas y terminó cuando comprobó que ambos familiares estaban a salvo. La denuncia posterior quedó en manos de la Comisaría 4ª de Desamparados y del fiscal de turno de la UFI Delitos Especiales.
Según el relato de la víctima, identificada por su apellido Alvo, la llamada ingresó poco después de la medianoche al teléfono fijo de su vivienda, ubicada sobre avenida Libertador, en inmediaciones de Matías Zavalla, en Desamparados. Del otro lado, un hombre aseguró que tenía retenidos a su hijo, de 22 años, y a su exmarido. Durante la comunicación se escucharon supuestos pedidos de auxilio y gritos, lo que reforzó la versión del engaño.
La maniobra se sostuvo porque la mujer no sabía en ese momento dónde estaban sus familiares. Su exmarido vive en Rivadavia y el joven reside con él, por lo que la imposibilidad de verificar rápidamente la situación facilitó la extorsión. El interlocutor le advirtió que ambos serían golpeados si no seguía las instrucciones, con el objetivo de mantenerla en línea y evitar que cortara la comunicación.
Primera entrega. Bajo esa presión, Alvo recibió la orden de salir de su casa, dejar el celular sobre la vereda y volver a entrar. Luego reunió parte de sus pertenencias en una bolsa y colocó dos relojes, tres cadenas y anillos de oro, que dejó afuera de la vivienda. La bolsa fue retirada por un hombre que llegó en una moto de 150 cc y escapó por avenida Libertador hacia el oeste.
Segunda entrega y denuncia. La extorsión continuó con un nuevo pedido de objetos de valor. Esta vez, el punto de entrega fue Urquiza y lateral de avenida Circunvalación, en Villa del Carril. La mujer fue hasta ese lugar en su Volkswagen Gol con otro reloj de oro y los 300 dólares, dejó la bolsa debajo del puente y regresó a su domicilio. Recién cerca de las 3 comprobó que su exmarido estaba durmiendo en su casa y que su hijo se encontraba con un amigo en el centro de la ciudad. Con esa verificación, confirmó que no había existido secuestro y radicó la denuncia, mientras la investigación busca establecer quiénes intervinieron en la maniobra.




