Gabriel Iván Reyna, de 18 años y conocido como el “Ñoño”, volvió a ser detenido el 9 de octubre en San Juan y quedó bajo la órbita de la UFI Flagrancia en el legajo 28/26. La nueva intervención judicial se produjo menos de 72 horas después de que, en un juicio abreviado, se le otorgara una suspensión de juicio a prueba, conocida como probation, por un año. Ese beneficio incluía 80 horas de trabajo no remunerado para el Estado y una reparación simbólica.
El caso se inició el 4 de octubre, cuando Reyna, según el relato incorporado al expediente, rompió a piedras la vidriera de la tienda de ropa “Illumina”, en Rivadavia. Luego escapó y se refugió en su casa del Barrio Sierra del Marquesado. Cuando la Policía fue a buscarlo, su madre lo entregó y fue aprehendido con una camiseta de Boca recién sustraída puesta sobre el cuerpo. Ese episodio derivó en la resolución judicial dictada el 6 de octubre.
La nueva detención ocurrió el 9 de octubre, cuando un efectivo de la Brigada Suroeste lo vio caminando por la vía pública con dos perfiles de hierro blanco de 6 metros de largo al hombro. De acuerdo con datos policiales, esos elementos habían sido sustraídos a una vecina de calle San Ullum. Al advertir la llegada de las patrullas del Comando Radioeléctrico Oeste, el joven intentó desprenderse de los hierros y escapar por el Barrio Sierra del Marquesado, mientras se sacaba el buzo durante la corrida. La maniobra no prosperó y fue interceptado en la Manzana G.
Situación procesal: con el legajo en trámite, la Justicia evalúa ahora una posible revocación de la probation firmada menos de 72 horas antes. En el expediente se menciona una “flagrante violación” de las condiciones impuestas en esa resolución. Si eso se confirma en sede judicial, el caso podría reencauzarse hacia una respuesta más gravosa para el imputado, aunque esa definición todavía depende de lo que resuelva el tribunal interviniente. Hasta ese momento, la única medida firme es la nueva detención y la continuidad de la causa en UFI Flagrancia.




