Una nena de 8 años murió tras un accidente ocurrido durante una práctica de patín en el Club Eclipse Villegas, en General Villegas, provincia de Buenos Aires. La menor fue golpeada por un arco que cayó dentro del gimnasio mientras desarrollaba la actividad deportiva.
Según la información difundida por Diario Actualidad, la niña se encontraba en el gimnasio cuando se produjo el hecho. Las primeras versiones indican que se habría enganchado en la red del arco, lo que provocó el desplome de la estructura. Esa secuencia, sin embargo, forma parte de la reconstrucción inicial y deberá ser verificada en la investigación en curso.
La menor fue trasladada de urgencia al hospital municipal, donde los médicos intentaron reanimarla. Pese a la asistencia recibida, el personal de salud confirmó su muerte. El caso abrió una causa penal destinada a establecer cómo se produjo la caída del arco y si existieron eventuales responsabilidades vinculadas con las condiciones de seguridad del lugar.
Comunicado institucional
Luego de conocerse el fallecimiento, el Club Eclipse Villegas difundió un comunicado en sus redes sociales en el que expresó su “profundo dolor, conmoción y un inmenso pesar” por la pérdida de una de sus deportistas. La institución también acompañó a la familia, a los amigos y a los profesores de la víctima, y lamentó “una pérdida tan incomprensible”.
En el mismo mensaje, el club decretó duelo institucional y suspendió todas sus actividades deportivas, sociales y administrativas hasta nuevo aviso. Además, informó que quedó “a entera y absoluta disposición de las autoridades competentes” para colaborar con las medidas necesarias para esclarecer lo ocurrido.
Investigación abierta
La causa deberá reconstruir qué pasó dentro del gimnasio durante la práctica de patín y en qué condiciones estaba instalada la estructura que cayó sobre la menor. Mientras avanza esa tarea, las autoridades buscan determinar si hubo fallas en la organización, en la sujeción del arco o en otras variables vinculadas al accidente. El club, fundado en 1924, pidió “máximo respeto, prudencia y empatía” y solicitó preservar la privacidad de la familia.




