El canciller argentino Pablo Quirno dijo que gestionará, dentro de las restricciones protocolares, la entrega de una camiseta de River al papa León XIV, quien visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. “Vamos a ver qué se puede hacer dentro de toda la parte protocolar”, señaló en declaraciones a Radio La Red. También afirmó que, si la situación lo permite, le pondría un número vinculado a la barra brava.
Consultado sobre un eventual obsequio, Quirno sostuvo: “Siempre hay espacio para que River se cuele en alguna conversación”. La referencia al club de Núñez se produjo en el marco de una consulta sobre la agenda que tendrá el pontífice en el país y sobre los gestos institucionales que podrían acompañar la visita. En ese contexto, el funcionario dejó abierta la posibilidad de avanzar con el regalo, supeditado a las reglas del ceremonial oficial.
Al ser interrogado por el número que llevaría la casaca, el canciller respondió: “El 14, que además tienen los Borrachos del Tablón”. El texto original recuerda que esa barra utiliza ese número porque simboliza al “borracho” en la quiniela tradicional argentina, y que la cifra aparece como sello de identidad en banderas, remeras y grafitis. Esa mención no forma parte del protocolo papal, pero quedó asociada a la definición pública del funcionario.
Según el cronograma difundido, León XIV arribará a la Argentina el domingo 8 de noviembre por la noche y el día siguiente iniciará sus actividades. El 9 estará en Buenos Aires, donde celebrará una Santa Misa en el Monumento de los Españoles y pasará por la Universidad Católica Argentina, el Palacio San Martín, la Catedral y el Arzobispado. El 10 viajará a Córdoba y el 11 cerrará su visita con una Santa Misa en la Basílica Nuestra Señora de Luján.
La visita tendrá lugar casi cuatro décadas después del último viaje de un Papa al país. En abril de 1987, Juan Pablo II realizó una gira oficial de seis días con motivo del cierre de la Jornada Mundial de la Juventud en la Ciudad de Buenos Aires. En esta oportunidad, Quirno tendrá un rol central durante la estadía del pontífice, mientras se define si el obsequio deportivo puede concretarse dentro del esquema protocolar previsto.




