Productores de General Alvear y San Rafael, en el sur de Mendoza, cuestionan que la provincia haya dejado en manos municipales el financiamiento de la lucha antigranizo y advierten que la continuidad del operativo vuelve a quedar en duda antes de la próxima temporada. El planteo se da en un contexto de menor respaldo público a la actividad agrícola y de mayor impulso oficial a la minería, según la mirada de los productores consultados. La discusión importa porque involucra la protección de fincas, el empleo rural y la actividad económica asociada al campo y al turismo.
Reclamo municipal “En septiembre, octubre ya tienen que estar funcionando los aviones y no hay nada”, reclamó Martín Moral, productor de General Alvear, en declaraciones a Bichos de Campo. Según explicó, la lucha antigranizo fue financiada durante años por la provincia, pero en las últimas campañas quedó a cargo de los municipios de San Rafael y General Alvear, que afrontaron los gastos. El reclamo tomó fuerza cuando el municipio de San Rafael envió una nueva nota al ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, para pedir definiciones sobre el sistema. Sebastián Sáenz, secretario de Hacienda de ese departamento, sostuvo: “Queremos que quede bien en claro que San Rafael quiere la lucha antigranizo, que San Rafael necesita la lucha antigranizo”.
Costos y esquema operativo Sáenz indicó que San Rafael sostiene el servicio con fondos propios desde hace dos años, con recursos de los contribuyentes del departamento. De acuerdo con su detalle, en la primera campaña la provincia aportó los aviones, el sistema de radarización y el 50% de los costos operativos. En la temporada siguiente dejó de cubrir esos gastos, que pasaron a ser responsabilidad de los municipios, aunque todavía entregó un remanente de pirotecnia de la campaña anterior. El funcionario señaló que ese material no alcanzó para completar el operativo y que los gobiernos locales debieron comprar más insumos. Para la próxima temporada, según su descripción, la propuesta provincial sería ceder los aviones pero dejar en manos de los municipios la compra de pirotecnia y el financiamiento de los costos asociados.
Impacto productivo Moral integra un grupo de WhatsApp con entre 200 y 300 productores y advirtió que la incertidumbre se extiende en una zona donde una tormenta puede arruinar en minutos una campaña completa. Señaló que el daño es especialmente severo en los cultivos frutales, cuyos frutos pueden quedar inutilizados para la venta después de una granizada fuerte. También recordó que en 2010 una tormenta provocó daños que empujaron a productores de la zona a erradicar montes de ciruelos. Según su relato, la pérdida no se limita a una cosecha: cuando una finca deja de ser rentable, la recuperación exige nuevas inversiones y varios ciclos productivos.
Cambio en la matriz económica El productor sostuvo que hace unos 20 años, cuando llegó desde San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, la producción de uvas y frutas tenía un peso central en la región. Con el tiempo, dijo, la caída de los precios, la falta de rentabilidad y el aumento de los costos laborales lo llevaron a dejar esas actividades y pasar a trabajar con ganado y alfalfa bajo riego. También incorporó campos vecinos que otros productores abandonaron. En su diagnóstico, ese proceso refleja una tendencia a la concentración de la actividad, mientras las explotaciones pequeñas pierden capacidad para sostenerse.
Minería y agua La discusión se cruza con la estrategia provincial de ampliar el peso de la minería en la matriz económica. Moral cuestionó esa orientación y la vinculó con la situación del agua, un recurso indispensable para los cultivos y para otros proyectos productivos. Dijo que la región atravesó entre 16 y 17 años de dificultades hídricas, con disponibilidad de riego limitada durante buena parte del año, aunque señaló que la campaña actual comenzó con lluvias y una situación más favorable. También mencionó la Ley 7722 de Mendoza, que establece restricciones al uso de determinadas sustancias químicas en la minería metalífera, y expresó dudas sobre los controles ambientales. Además, citó al Instituto de Desarrollo Rural, al Fondo para la Transformación y el Crecimiento y al Fondo Compensador Agrícola como herramientas que, según su mirada, se fueron debilitando. Moral resumió su percepción con una frase: “Lo que uno ve es que todo esto lo están dejando un poquito de lado, y lo otro se fomenta muchísimo”.
Próximo escenario El productor aclaró que hoy la falta de lucha antigranizo no afecta a su explotación de la misma manera que cuando trabajaba con frutales, porque la ganadería y la alfalfa tienen una exposición distinta al granizo. Sin embargo, insistió en que el problema alcanza al conjunto de la región, incluidas las actividades comerciales y turísticas que dependen de una economía rural activa. También cuestionó el rumbo provincial con una ironía: “Parece que Mendoza fuera como una Dubái argentina”. La definición del esquema para la próxima temporada y la respuesta del Ministerio de Producción de Mendoza siguen como las variables inmediatas a seguir en el conflicto.




