Los cilindros continuos de roca obtenidos mediante perforación diamantina constituyen un registro del subsuelo que permite estudiar a gran profundidad la evolución geológica e hidrotermal de un yacimiento. Ese material, ordenado en cajas porta-testigos, conserva información sobre mineralización, alteración, estructuras y procesos geológicos ocurridos hace millones de años.
Su análisis permite interpretar la geometría del subsuelo y delimitar zonas de interés económico, un paso central en la evaluación de depósitos minerales. En San Juan, donde se localizan proyectos de gran escala asociados a pórfidos de cobre y sistemas epitermales, estos registros se utilizan para construir modelos geológicos 3D, estimar recursos minerales y orientar la exploración.
Procesamiento y control
La recuperación del testigo es solo el inicio del trabajo técnico. Luego se realiza su acondicionamiento, recomposición y registro fotográfico, además del logueo geológico y geotécnico, seguido por el corte y muestreo para los análisis de laboratorio. También se aplican procedimientos de aseguramiento y control de calidad, conocidos como QA/QC, destinados a preservar la trazabilidad y representatividad de los datos.
En esa etapa, los geólogos describen las características de la roca y registran mineralización, alteraciones y estructuras. Una parte del material se conserva como archivo geológico y otra se destina a obtener muestras para determinar la presencia y concentración de elementos de interés, entre ellos cobre, oro y plata. En ese proceso intervienen geólogos de exploración, técnicos geotécnicos, perforistas y especialistas en QA/QC, dentro de una cadena de procedimientos que acompaña al testigo desde su recuperación hasta el análisis de la información.
Uso educativo
Los testigos de perforación también tienen aplicación educativa. En San Juan, el Ministerio de Minería, a través de su Secretaría Técnica, utiliza muestras geológicas y testigos provenientes de campañas de exploración en actividades destinadas a alumnos de escuelas secundarias técnicas y carreras universitarias. Para muchos estudiantes, ese contacto es el primer acercamiento directo a materiales que luego forman parte del trabajo de geólogos e ingenieros.
La experiencia permite comprender cómo se obtiene y analiza parte de la información utilizada para evaluar depósitos minerales y conocer prácticas propias del trabajo geológico y minero. En una provincia con proyectos cupríferos y actividad exploratoria, esos procedimientos funcionan además como insumo de formación para futuros profesionales. El recorrido del testigo, desde la perforación hasta el laboratorio, sigue siendo una pieza central en la exploración y evaluación de recursos.



