La capilla Cristo Pobre sufrió un robo y daños en sus instalaciones, un episodio que fue advertido el viernes 6 de noviembre por integrantes de la comunidad cuando llegaron al predio para encender las luces. Según relató Ernesto Ortega, coordinador del lugar, a Canal 13, faltaban varios elementos y se constataron destrozos en el espacio. El caso afectó a una capilla que sostiene actividades religiosas y comunitarias con trabajo voluntario.
De acuerdo con el testimonio de Ortega, los autores se llevaron varios reflectores y dos postes de luz de ocho metros de altura cada uno. Además, dañaron el cartel identificatorio de la capilla, que había sido colocado por el municipio. El robo dejó sin parte de la iluminación al predio y sumó un perjuicio material sobre una instalación que funciona con recursos limitados.
Actividad comunitaria
Ortega explicó que en el lugar se brinda catequesis a unos 40 chicos, además de bautismos, misas y recepción de distintos grupos que colaboran con la comunidad. Esa dinámica semanal depende del funcionamiento básico del predio, por lo que la pérdida de luminarias y postes compromete tareas de uso cotidiano. El episodio también impactó sobre un espacio que cumple una función de contención para vecinos y familias.
La comunidad expresó malestar por lo sucedido y señaló la dificultad que implica sostener el lugar. En un mensaje difundido tras el hecho, Ortega dijo: “Nos cuesta mucho abrir todas las semanas para dar catequesis a 40 chicos, organizar bautismos, misas y recibir a distintos grupos que colaboran con la comunidad”. La frase resume el alcance del daño más allá del valor material de los elementos sustraídos.
Consecuencias y contexto
El hecho significó una pérdida concreta para la capilla, tanto por el robo como por los daños en la infraestructura. También obligó a la comunidad a afrontar un nuevo gasto para reponer lo sustraído y reparar lo afectado. Hasta el momento, el material difundido no informa si hubo denuncia formal ni avances en la investigación.
En el cierre de su mensaje, Ortega apeló a la fe para atravesar la situación y expresó: “Que Cristo Pobre y Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa nos fortalezcan en el amor, la fe y la esperanza”. La variable inmediata para seguir el caso es la reposición de los elementos robados y la eventual intervención de las autoridades si se formaliza la denuncia.




