Las empresas mineras de San Juan compiten por los pocos profesionales que ya conocen la actividad, en un mercado laboral donde la demanda creció más rápido que la oferta de personal capacitado. Según explicó Leonardo Viglione, socio de PwC, la consultora observa que “hay una guerra entre empresas para poder tener a los profesionales que hacen falta”.
De las diez búsquedas laborales activas que hoy tienen los proyectos mineros más importantes, nueve son para profesionales con título universitario y experiencia previa en minería. En esa nómina aparecen ingenieros, geólogos, abogados y contadores, un conjunto de perfiles que escasea y que obliga a las compañías a buscar personal en otras operadoras ya instaladas en la provincia.
Formación y recambio
Viglione sostuvo que la falta de reemplazo rápido responde a los tiempos de formación y de práctica que exige la actividad. “No se hace un profesional en esto de un día para otro”, señaló, y agregó que primero hay que atravesar al menos cuatro años de universidad y luego entre cinco y diez años de experiencia laboral para alcanzar el perfil demandado. El socio de PwC lleva más de 20 años vinculado a proyectos mineros sanjuaninos.
En ese contexto, la respuesta más frecuente de la industria es buscar trabajadores en proyectos que ya están operando. La propia consultora dijo que también sufre ese movimiento, porque sus equipos están en contacto con las compañías y son requeridos por ellas. Viglione sostuvo que la situación marca el inicio de “una muy buena historia”, aunque reconoció que hoy el sistema “cruje un poco”.
Servicios técnicos y expansión
PwC decidió ampliar su planta de trabajadores en la provincia ante la mayor demanda de sus clientes, y el equipo local también atiende proyectos del NOA y la Patagonia. Viglione afirmó que la apuesta de la firma está centrada en San Juan y que esa presencia responde a un pedido concreto de las empresas que operan en el sector. La consultora emplea a unas 40 personas en la provincia y se apoya en una red global de más de 200.000 profesionales.
El trabajo de la firma no se concentra en los perfiles tradicionales de ingeniería o geología, sino en áreas como abogacía, administración de empresas, contaduría y finanzas. PwC actúa como auditora y asesora de las operadoras: revisa los informes económicos que elaboran las compañías y luego emite su propio informe sobre esa información financiera, que sirve, por ejemplo, a los inversores. También revisa acuerdos impositivos y asesora para el cumplimiento tributario, además de proponer mejoras en los sistemas internos de cada empresa.
Capacitación y marco regulatorio
Para reducir la brecha entre universidad e industria, la consultora dicta desde hace algunos años una diplomatura en la provincia. Juan Gallego, sanjuanino integrante de PwC, está a cargo de esa propuesta junto a la UCCuyo, orientada a profesionales de ciencias económicas y áreas de gestión. El programa incorpora contenidos normativos, geológicos e impositivos para conocer el ciclo completo de un proyecto minero, y luego fue replicado en el ITBA de Buenos Aires. Desde la UNSJ, además, solicitaron talleres y cursos sobre la temática.
Viglione advirtió también que la formación universitaria no acompaña al mismo ritmo que la demanda de la industria y que los profesionales deben actualizarse de manera constante por cambios legales, impositivos y contables. En ese marco mencionó el RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones— como uno de los esquemas que obliga a revisar criterios y procedimientos. El dato que seguirá de cerca al sector es si la oferta educativa y de capacitación logra achicar esa brecha en una actividad que continúa incorporando proyectos y requiriendo perfiles especializados.




