El emotivo momento se viralizó a través de TELESOL DIARIO y, a casi una semana, la docente sigue movilizada. En diálogo con este medio, recordó su recorrido por el emblemático establecimiento, por donde pasó desde que era estudiante de primaria y toda su carrera docente.
"Fue un viernes extremadamente emocionante, desde el inicio. Algunos cursos ya me hacían despedidas, pero era solo ahí. No me imaginé que alumnos, autoridades y compañeras se pusieran de acuerdo en hacerme pasar un viernes especial", enfatizó Mercado, también conocida de manera cariñosa, como "Mini Teacher".
El inolvidable pasillo de honor no fue lo único que vivió ese día. A las 7:40, hora en que se realiza el izamiento de bandera, hubo un momento especial. "Uno de los vice de la escuela expresó palabras muy bonitas para mi. Ahí, ya empezaron las emociones", contó.
Para darle un contexto a lo especial de su vivencia, retrocedió a su pasado, cuando era estudiante de la misma institución y a su inicio como profesora. "Llevaba 27 años en la Normal, entré en 1999. Además, he sido alumna. Ver esa bandera izarse, con la canción Aurora, que todas las mañanas ha sido una marca, fue muy fuerte", describió.
En consecuencia, el último día no olvidará más. Esto, gracias a todo el grupo docente del establecimiento que se organizó, en complicidad con la familia, con su hijo Juan Pablo al frente, sumado a los mismos estudiantes.
Entre la alegría de la jubilación y la tristeza por partir
"Era la última vez que entraba y era muy duro", expresó Mercado, al recordar cuando ingresó a dar sus últimas clases en las distintas aulas.
"Es una mezcla grande de sentimientos. Uno espera la jubilación con ansiedad. Empecé con 23 y llevaba más de 30 años parada dando clases", sostuvo.
Durante la mañana, su estado de ánimo afectó el dictado de clase. Incluso, debió retirarse antes. Pero, no sin antes una grata sorpresa.
"Nunca me esperé el pasillo. No sabía por dónde ir, qué hacer. Todo el amor que recibí, los regalos y, en el hall de entrada, me esperaba mi familia, compañeras", relató.
"Fue muy duro salir de la escuela. No solamente por lo que estaba viviendo, porque en cierto modo sabía que salía para no volver a entrar como docente. Eso es duro, pero hermoso, porque me fui llena de amor", aseguró.

Docencia por herencia
Por otra parte, Beatriz recordó cómo decidió ser docente. Pues, prácticamente, lo lleva en la sangre. Su mamá era maestra de primaria, su abuelo fue director, ella jugaba a enseñar. Pues, el destino estaba anunciado.
"Mi mamá fue de las maestras antiguas, que se iba de tacos y peinado de peluquería y su guardapolvo largo. Su papá fue director en Iglesia; tengo una tía materna que se jubiló de docente. Hay una cuestión de sangre", sostuvo.

"Yo lo he mamado, porque todavía recuerdo a mi mamá planificando, corrigiendo. Cuando era chica jugaba con un pizarrón a que yo era la maestra. Siempre lo tuve claro", recordó.
Siempre tuve claro que mi amor es la docencia
Sobre la materia de Inglés, Beatriz contextualizó sus inicios. Pues, de chica fue enviada a un Instituto, donde pudo aprender y perfeccionarse. Allí, encontró su lugar y decidió ir más allá, hasta estudiar en la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, donde se recibió como docente.
"Me enamoré del idioma extranjero. He tenido docentes que me han puesto el sello y he aprendido muchísimo. Los admiro y hasta somos colegas, hoy en día me toca a mi haber sido profesora y hoy tenerlos de colegas", contó.
Es una de las materias más difíciles, pero es muy lindo
Su primera clase y una increíble coincidencia
Al recordar sus inicios como docente, Beatriz contó a TELESOL que jamás olvidará el primer día. Le tocó un tercer año (en aquél entonces noveno, ya que era polimodal) y le tocó un aula particular.
"Tuve que ingresar al curso que está en una esquina, lo que hoy es la entrada al museo de la Escuela, que es bellísimo. Era un curso muy chiquito y no lo olvidaré nunca porque fue mi 1°4° de secundario. O sea, el mismo curso en el que yo empecé la secundaria (como estudiante) fue mi primer curso como profesora. Es inolvidable", resaltó.
En el recorrido hasta este viernes 30 de octubre, la docente pasó por todos los cursos de la institución. "Tuve ese placer, ya sea como docente o como estudiante", reveló.
La Escuela Normal es un lugar muy especial para mi. Es mi segunda casa
"La Normal tiene seres humanos muy valiosos. El cuerpo docente es muy comprometido, los jóvenes que ingresan están muy involucrados. El material humano es espectacular y cuando digo humano, también, incluyo a los chicos", enfatizó.
En ese aspecto, destacó que pasó por buenos y malos momentos. Pese a ello, no cambia por nada su experiencia en el emblemático establecimiento.

Otra despedida en la Escuela Frondizi
La Normal no era su único lugar de labor. Beatriz también tenía horas en la Escuela Frondizi y, allí, también se ganó el cariño de todos.
"También, me hicieron un pasillo muy lindo y un agasajo muy bonito. La verdad que no tengo palabras", manifestó agradecida.
"Trabajé los últimos 10 años y me sentí muy bien con mis colegas", garantizó.
La post jubilación

Beatriz reveló que no dejará de estar activa. Sin embargo, se tomará tiempo para descansar (merecidamente) y para cuidar su salud.
"Voy a dedicarme a mi. Haré cosas que fui dejando de lado para dedicarme a la docencia. Sobre todo a mi familia, a mi hijo. Después, veré", confió a este medio.
"No creo que pueda quedarme quieta, conociéndome. No sé si me dedique a hacer algo formal. Me saqué la presión de cumplir horarios. Pero estoy para ayudar. Lo que haga, lo haré por placer", concluyó.




