Los datos difundidos por el Registro Civil de la provincia muestran que, entre enero y agosto, en San Juan se mantuvo una diferencia favorable a los matrimonios frente a los divorcios. En ese período se celebraron 1.139 casamientos y se concretaron 703 separaciones legales, una brecha de casi 500 casos que marca el pulso de las decisiones familiares en lo que va del año.
El mes con mayor cantidad de bodas fue agosto, con 293 ceremonias. Detrás quedaron febrero, con 215; enero, con 139; marzo, con 146; abril, con 121; mayo, con 82; julio, con 76; y junio, con 67. La distribución confirma que la actividad matrimonial no fue uniforme a lo largo del período y que el segundo semestre comenzó con un fuerte repunte.
En contraste, abril encabezó el registro de divorcios con 133 casos. Le siguieron marzo, con 130; mayo, con 120; junio, con 98; febrero, con 94; agosto, con 69; julio, con 41; y enero, con 25. El comportamiento mensual refleja que la ruptura de vínculos tuvo picos muy marcados en el tramo central del año.
El informe también da cuenta de las uniones convivenciales, una figura que viene ganando terreno por sus implicancias prácticas, especialmente en materia de cobertura de salud y organización patrimonial. Hasta el momento se inscribieron 978 parejas. Enero lideró con 153 trámites, seguido por julio, con 144; junio, con 136; marzo, con 135; abril, con 129; febrero, con 125; mayo, con 87; y agosto, con 69.
En términos generales, las cifras dejan una lectura clara: la vida civil de los sanjuaninos sigue mostrando una mayor inclinación por formalizar vínculos antes que disolverlos. A la vez, los picos de divorcio en meses como abril y marzo sugieren que las decisiones de ruptura también responden a momentos puntuales del calendario, con impacto directo en la dinámica familiar y administrativa de la provincia.




