Este martes, pasadas las 10:30, Granada volvió a quedar en estado de alerta por un terremoto de 4,7 grados en la escala de Richter, con epicentro en la localidad de Gójar, cerca de Alhendín. La Junta de Andalucía confirmó que hubo tres heridos leves, mientras el Instituto Geográfico Nacional mantuvo la magnitud en actualización constante. El episodio reavivó la preocupación que había dejado el sismo de 5,2 registrado el viernes por la noche, seguido por decenas de réplicas.
La principal consecuencia inmediata fue la aparición de daños materiales en distintos puntos de la provincia. Entre las imágenes difundidas se observaron árboles caídos y vehículos destruidos en la avenida Cervantes de Granada. Aunque por el momento no se informaron más heridos, la situación llevó a adoptar medidas preventivas, entre ellas el desalojo de la Alhambra para resguardar a los visitantes del monumento.
La respuesta institucional buscó contener el impacto de un fenómeno que, además del daño físico, volvió a instalar la incertidumbre entre vecinos y trabajadores. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, pidió “máxima prudencia” ante el nuevo sismo. En paralelo, varias empresas optaron por evacuar sus oficinas o trasladar a sus empleados a lugares considerados más seguros, una señal de que el temblor alteró de inmediato la rutina cotidiana en la ciudad.
Después del terremoto principal, ocurrido a las 10:37 en Gójar, se sucedieron réplicas en distintos sectores de la provincia de Granada. El Instituto Geográfico Nacional registró movimientos de 2,8 en Alhendín a las 10:43, de 2,6 en Las Gabias a las 10:47, de 4,0 en Churriana de la Vega a las 10:53 y de 2,9 en Padul a las 10:57. Más tarde se produjo otro de 4,2 en Alhendín, y cerca de dos horas después se registró la última réplica en esa misma localidad.
La persistencia de los movimientos sísmicos profundizó el clima de alarma y dejó en evidencia que el episodio no se limitó al temblor inicial. La continuidad de las réplicas, sumada a los daños materiales y a las evacuaciones preventivas, marcó una jornada de fuerte tensión en Granada, donde la prioridad pasó a ser la evaluación de riesgos y la protección de la población.




