Llegó un nuevo martes 13 y, como ocurre en cada una de estas fechas del calendario, se reactivan las creencias populares y la superstición en Argentina y gran parte de Latinoamérica. La jornada suele asociarse con precauciones, mitos y recomendaciones para evitar la mala fortuna.
Aunque para algunas personas se trata de leyendas urbanas o de un motivo de humor, para otras es una fecha en la que conviene prevenir antes que lamentar. En ese marco, la costumbre popular reúne una serie de pautas que se repiten de generación en generación. El repertorio incluye desde decisiones personales hasta hábitos domésticos y de vestimenta.
Origen de la creencia
El temor combinado entre el día y el número proviene de tradiciones ancestrales. El martes se asocia a Marte, el dios romano de la guerra, el fuego y la destrucción, por lo que históricamente se lo vinculó con la tensión, los conflictos y los imprevistos. El número 13, por su parte, arrastra una carga simbólica de imperfección y mal augurio en diversas culturas, desde la mitología nórdica hasta la Última Cena bíblica.
La unión de ambos elementos dio lugar al mito del “día nefasto”, una idea que se mantiene vigente en el calendario popular. En ese marco, el martes 13 quedó instalado como una fecha que concentra advertencias y rituales de protección. La persistencia de la creencia explica que todavía hoy se reproduzcan recomendaciones específicas para atravesar la jornada.
Qué evitar según la costumbre
El saber popular armó con el paso de los años una lista de actividades consideradas inconvenientes para esta fecha. Entre ellas figura el refrán “Ni te cases ni te embarques”, que desalienta firmar contratos de matrimonio, iniciar viajes largos o emprender proyectos decisivos. También se incluye la recomendación de postergar mudanzas, por la asociación con discusiones familiares o imprevistos domésticos.
La tradición suma otras precauciones, como evitar pasar por debajo de una escalera abierta, un gesto que se interpreta como ruptura de un triángulo de protección divina. A eso se agregan advertencias vinculadas con los gatos negros y con la ropa amarilla, elementos que la superstición relaciona con la mala suerte. En todos los casos, se trata de prácticas derivadas de la costumbre y no de comprobaciones objetivas.
Rituales de protección
Para quienes siguen esas creencias, también existen rituales destinados a espantar la mala suerte. Una de las fórmulas más difundidas consiste en colocar un vaso transparente con sal gruesa, vinagre blanco y agua detrás de la puerta principal o en un rincón oscuro durante 24 horas. Otra práctica habitual es atarse una cinta o hilo rojo en la muñeca izquierda con siete nudos, como amuleto contra el mal de ojo y la envidia.
La tradición también menciona la limpieza con laurel, que implica prender hojas secas en un recipiente y recorrer la casa con el humo desde el ambiente más alejado hacia la puerta principal. Según esa costumbre, el objetivo es purificar el espacio y atraer claridad mental. En todos los casos, se trata de rituales populares que forman parte del repertorio cultural asociado al martes 13.
La fecha vuelve a instalarse cada año en el calendario como una referencia de la superstición popular, con prácticas que van desde evitar viajes o mudanzas hasta recurrir a amuletos caseros. Su vigencia depende de una tradición cultural extendida, más que de una explicación verificable, y por eso sigue reapareciendo en cada nuevo martes 13.




