La reciente contienda electoral en Brasil movilizó a la sociedad civil a niveles no vistos en la historia democrática del país. De acuerdo con el análisis del biólogo, académico e investigador de UNIRIO, Celso Sánchez, la victoria de Lula fue el resultado de una confluencia inédita de sectores políticos que logró poner un freno a la extrema derecha.
Un elemento central de esta movilización fue la articulación digital masiva a través de redes sociales. Sánchez destaca la acción del grupo de WhatsApp denominado "Ejército de Lula", impulsado por el diputado federal André Janones —quien ni siquiera pertenece al Partido de los Trabajadores (PT)—, el cual llegó a articular a casi 11 millones de personas. Esta estrategia de ocupación del espacio digital permitió canalizar un frente democrático amplio donde convergieron las izquierdas, el centro democrático e incluso sectores de la derecha y centro-derecha institucional.
En contraposición, Sánchez desglosa la complejidad sociológica que sostuvo la candidatura de Jair Bolsonaro, advirtiendo que calificar el voto de la extrema derecha como un mero fenómeno homogéneo resulta insuficiente:
- Antipetismo y Lawfare: El impacto mediático y judicial de la causa Lava Jato, que promovió una sistemática desconstrucción de la imagen del PT.
- Resistencia de las Élites: Sectores de las élites agrarias, las oligarquías tradicionales y las clases medias que rechazaron la democratización del acceso a las universidades públicas y buscaron conservar privilegios históricos en salud y educación.
- Factor Religioso: Una fracción expresiva de la comunidad evangélica motivada por disputas de índole teológica.
- Nostalgia Autoritaria: Grupos reaccionarios abiertamente vinculados a la nostalgia de la dictadura militar brasileña.
Asimismo, el académico enfatiza una diferencia sustancial entre la trayectoria histórica de Brasil y la de Argentina: la falta de un proceso profundo de memoria, verdad y reparación en la sociedad brasileña respecto a los crímenes de su dictadura militar, lo que dejó fisuras estructurales que la extrema derecha supo explotar.
Gobernabilidad y transformación territorial: Las dos almas de la nueva izquierda
Frente a los análisis que pronostican una gestión paralizada por la polarización, Celso Sánchez sostiene una perspectiva diferente. Para el docente de UNIRIO, Lula posee una habilidad extraordinaria para la conciliación y el ejercicio del gobierno, capacidad que le permite generar consenso tanto en el ámbito político institucional como en el tejido social.El sustento territorial de este triunfo se evidencia en la geografía electoral: Lula se impuso en la gran mayoría de los 5.570 municipios de Brasil, logrando revertir tendencias en pequeñas localidades rurales e interurbanas. Este fenómeno altera el incentivo de los gobiernos locales (alcaldes y concejales), que independientes de su filiación partidaria de centro o derecha, reconocen la legitimidad y el liderazgo popular del presidente electo.
De cara a los próximos años, Sánchez proyecta una renovación dentro de las fuerzas progresistas brasileñas organizada en dos corrientes contrapuestas:

Desde su trabajo en educación ambiental y su estrecho contacto con pueblos originarios y comunidades de base, Sánchez remarca que la resistencia activa frente a los ataques hacia la educación, la cultura y los bienes naturales seguirá siendo el termómetro real del proceso político brasileño, por parte de la derecha que perdió la elección.
El impacto regional: un frente antifascista en América Latina y el Caribe
El triunfo de Lula es interpretado por Celso Sánchez como un catalizador para los movimientos populares y progresistas en la región, funcionando como un eje de resistencia y rearticulación internacional:
- La articulación insular en el Caribe: La victoria electoral brasileña estimula los esfuerzos de organización en el Caribe, donde diversos sectores insulares avanzan hacia la conformación de una plataforma o partido caribeño que permita a las islas actuar en bloque frente a las presiones hegemónicas.
- Estrategia y resistencia en Colombia: El modelo de movilización popular y la ocupación de redes digitales experimentado en Brasil sirve como insumo estratégico para los procesos de organización social en Colombia, fortaleciendo la defensa de las agendas populares.
- Polo Antifascista Global: Brasil vuelve a ubicarse como un referente internacional para la construcción de frentes democráticos amplios frente al avance de las extremas derechas en el mundo.
Brasil, Argentina y Milei: el pragmatismo histórico sobre la retórica
Uno de los puntos de mayor atención internacional es la futura convivencia entre el gobierno de Lula da Silva y la administración argentina encabezada por Javier Milei. En su rol de coordinador del Grupo de Estudios Brasil-Argentina en el IELAC (Universidad de Buenos Aires), junto a su colega José Cárcamo, Celso Sánchez ofrece una mirada desdramatizada del vínculo bilateral.
A pesar de los encendidos discursos y las descalificaciones expresadas por Milei, el análisis de Sánchez detacó que tanto Lula como la conducción del PT se caracterizan por un profundo pragmatismo geopolítico. Las relaciones económicas entre Brasil y Argentina están respaldadas por entramados productivos, comerciales y empresariales consolidados a lo largo de 40, 50 y hasta 70 años de integración real, los cuales no se desarman por exabruptos discursivos.
Sánchez sintetiza la dinámica bilateral a través de dos factores clave:
- El límite del discurso: "Milei habla mucho, pero no hace tanto", señala el académico, diferenciando las declaraciones mediáticas de las decisiones efectivas de política exterior e intercambio comercial.
- El factor político en Estados Unidos: El margen de maniobra de la retórica ultraliberal en la región estará condicionado por la geopolítica de Washington. Si las fuerzas demócratas logran disputar espacio en las elecciones de medio término y debilitan la influencia de Donald Trump, el gobierno de Milei se verá obligado a retroceder y moderar sus posiciones internacionales, consolidando una relación estrictamente pragmática con Brasil.
El análisis de Sánchez sitúa el retorno de Lula no solo como una victoria electoral interna, sino como un pilar de estabilidad regional donde el pragmatismo institucional y la memoria histórica serán las herramientas fundamentales para navegar las tensiones contemporáneas en América Latina.




