Los futuros del real brasileño cayeron más de 10% tras confirmarse la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje frente al senador Flávio Bolsonaro. El resultado alteró las expectativas de los inversores sobre la política fiscal y la orientación económica del próximo gobierno. En las primeras operaciones, la moneda llegó a debilitarse 12,2% frente al dólar y cotizó a 5,60 reales por unidad, según reportó Reuters.
El movimiento tuvo efecto inmediato en la Argentina, donde la cotización del real en el Banco Nación cayó 10,4% y se ubicó en 284 pesos. La reacción reflejó la transmisión regional de la volatilidad financiera y la sensibilidad del mercado local a los cambios en Brasil, principal socio comercial del país. Para operadores e importadores, ese tipo de variaciones incide sobre costos de cobertura, precios de referencia y decisiones de corto plazo.
Derrumbe bursátil
La apertura bursátil mostró una caída marcada de los activos brasileños. El fondo cotizado EWZ, que agrupa a empresas de mediana y gran capitalización de la bolsa de Brasil, se desplomó 27% antes de la apertura oficial de los mercados. Ese movimiento sintetizó la cautela de los inversores ante un cambio de signo político que obliga a revisar supuestos sobre disciplina fiscal y tasas de interés.
Las principales compañías también registraron fuertes pérdidas. Petrobras retrocedió 21%, mientras que Itaú y Bradesco cayeron 27% y 29%, respectivamente. La magnitud de esos ajustes mostró que la reacción no se limitó al tipo de cambio, sino que alcanzó a los papeles más relevantes del sistema financiero y energético brasileño.
Revisión de carteras
En ese contexto, entidades financieras como JP Morgan ajustaron sus perspectivas y rebajaron recomendaciones sobre activos del país, de acuerdo con el texto difundido. El mercado pasó a evaluar el alcance de las promesas fiscales y la posibilidad de sostener tasas de interés elevadas, dos variables centrales para la deuda y las acciones. Con 99,88% de los votos escrutados, Lula da Silva obtuvo 51,76% y su contendiente 48,24%, en una definición que fijó la continuidad presidencial hasta 2030.




