El Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan impulsa acciones para fortalecer el posicionamiento del Torrontés a través de los talleres “Viticultura 360”. La estrategia busca articular a los distintos sectores de la actividad vitivinícola y a los eslabones de la cadena de valor. El objetivo oficial es preservar el legado histórico-cultural de la actividad y sostener el tejido social de la vitivinicultura provincial.
Semana del Torrontés
La agenda se enmarca en la Semana del Torrontés, que comienza el 5 de octubre, y pone en foco a una variedad autóctona de la Argentina. Según el dato difundido, San Juan produjo 25 millones de kilos en la cosecha 2025. Ese volumen explica la relevancia económica del varietal dentro de la matriz vitivinícola local y su interés para productores, bodegas y organismos públicos.
El Torrontés argentino pertenece a la familia de las variedades criollas y se presenta en tres tipos: sanjuanino, mendocino y riojano. En conjunto, conforman el principal varietal blanco en volumen de producción del país, de acuerdo con el informe elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). El Torrontés riojano es una uva blanca aromática que produce un vino seco con distintivos aromas terpénicos, mientras que el varietal sanjuanino comparte características similares y suele vinificarse con otros cepajes blancos.
Características varietales
El informe del INV describe al Torrontés Sanjuanino como una planta de hoja mediana a grande, de forma orbicular a cuneiforme corta, con ampollamiento mediano y poco profundo, color verde intenso, racimos medianos a grandes, bien llenos y cónicos, y bayas elipsoidales de color blanco dorado y perfume moscatelizado. Esa identificación técnica resulta clave para su diferenciación dentro del conjunto de cepas criollas y para su uso en estrategias de posicionamiento comercial y enológico.
En San Juan, el varietal encuentra nuevas oportunidades de desarrollo en el Valle de Calingasta, donde distintos proyectos buscan recuperar y revalorizar cepas ancestrales. Esa línea de trabajo se vincula con la preservación de identidad productiva y con la posibilidad de ampliar alternativas de desarrollo para la vitivinicultura provincial. El seguimiento de esas iniciativas y de la evolución de la cosecha será relevante para medir el alcance efectivo de las acciones oficiales en los próximos meses.




