La rueda financiera de este lunes dejó un nuevo deterioro en los activos argentinos: el riesgo país superó por primera vez en 2026 los 800 puntos básicos y las acciones de compañías locales que cotizan en Wall Street registraron fuertes pérdidas. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 2% y se ubicó en 805 puntos, según la información difundida en el mercado.
El salto del índice implicó un incremento acumulado del 40,6% en lo que va del año y volvió a reflejar la desconfianza de los inversores sobre la economía argentina. En paralelo, el dólar oficial subió $ 5 y cerró en $ 1.565, su valor más alto en lo que va de 2026. El tipo de cambio mayorista terminó en $ 1.545,50, tras avanzar $ 11,50 respecto del viernes.
Acciones en baja En el mercado neoyorquino, los ADR —certificados que representan acciones de empresas extranjeras y se negocian en bolsas de Estados Unidos— también cerraron en terreno negativo. Las caídas fueron encabezadas por IRSA, con un retroceso del 13,5%, seguida por Cresud, que perdió 8,2%, e YPF, cuyos papeles bajaron 6%. El comportamiento de esos activos profundizó la señal de cautela sobre los activos argentinos.
Factores de incertidumbre La presión sobre los mercados se produjo en una jornada atravesada por factores políticos y externos. Entre ellos, las elecciones legislativas de Estados Unidos, previstas para este martes, y las repercusiones políticas y económicas de los recientes comicios en Brasil. En el plano local, las dudas sobre el rumbo político y la falta de definiciones sobre el próximo calendario electoral también alimentaron la volatilidad.
En ese contexto, entre los operadores siguieron bajo observación el rol que ocupará Patricia Bullrich dentro del Gobierno, el nivel de participación de los gobernadores en el armado electoral oficialista y las posibilidades de que el peronismo confluyan en una propuesta unificada. Esos elementos se sumaron a la lectura financiera de una economía con menor margen de previsibilidad para los próximos meses.
Vencimiento con el FMI A la tensión de mercado se agregó el vencimiento de U$S 800 millones que el Gobierno debe afrontar este lunes con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El equipo económico debe definir el origen de los dólares para concretar el pago y acceder a los Derechos Especiales de Giro (DEG), la unidad de cuenta utilizada por el organismo multilateral. Aunque en el mercado existe consenso sobre el cumplimiento de la obligación, persisten dudas sobre la ingeniería financiera que se utilizará para reunir las divisas.
Según los últimos datos disponibles al 28 de octubre, los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el Banco Central (BCRA) ascendían a U$S 851 millones, apenas U$S 51 millones por encima del monto adeudado. Como alternativa, el Gobierno dispone de depósitos en moneda nacional por $ 8,9 billones, recursos que podrían destinarse a la compra de dólares al BCRA, aunque esa operatoria tendría un impacto mayor sobre las reservas netas de la entidad. La evolución de ese frente financiero seguirá siendo una de las variables centrales a monitorear en las próximas jornadas.




