El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó este jueves cuatro líneas de acción acordadas con el Gobierno argentino para impulsar la actividad económica y generar empleo, en un contexto de riesgo de recesión técnica. Las prioridades incluyen ampliar el acceso al crédito, aumentar la flexibilidad laboral, avanzar con concesiones de infraestructura y facilitar inversiones privadas, según explicó la vocera del organismo, Julie Kozack.
“Existe un entendimiento compartido sobre la importancia de ampliar los avances de la estabilización para conseguir un crecimiento más sólido y generar empleo”, afirmó Kozack durante una conferencia de prensa en Washington. Las iniciativas forman parte de los compromisos discutidos en la tercera revisión del programa con la Argentina, que esta semana recibió el aval técnico del Fondo. En ese marco, el organismo volvió a ubicar el crecimiento y la creación de puestos de trabajo entre los objetivos centrales del entendimiento.
Crédito y mercado laboral
La primera iniciativa apunta a profundizar los mercados de capitales e hipotecario para ampliar las alternativas de financiamiento de empresas y familias. Según la funcionaria, el objetivo es favorecer la inversión privada y respaldar la demanda interna en un escenario de debilidad de la actividad económica. El segundo eje consiste en aumentar la flexibilidad del mercado laboral para favorecer la contratación en el sector privado, en línea con las reformas laborales aprobadas a principios de año. Kozack sostuvo que será importante para que una eventual recuperación económica se traduzca en nuevos puestos de trabajo.
Infraestructura e inversiones
Las otras dos medidas están relacionadas con la inversión. Por un lado, el FMI planteó avanzar con las concesiones de infraestructura adjudicadas recientemente, aunque no identificó proyectos específicos. Por otro, propuso facilitar la ejecución de inversiones estratégicas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que, según destacó Kozack, ya cuenta con proyectos aprobados por más de USD 76.000 millones. El paquete busca sostener la actividad en un momento en que la economía no termina de recuperar el terreno perdido tras la caída de julio y el avance de apenas 0,1% en agosto, según la medición desestacionalizada.
Revisión fiscal y desembolso
Consultada sobre el escenario macroeconómico, la vocera no anunció cambios en el programa y reiteró la necesidad de sostener la orientación económica con políticas que acompañen la estabilización. También ratificó tres objetivos centrales: continuar con la desinflación, fortalecer la capacidad de la economía para enfrentar dificultades e impulsar el crecimiento. En materia fiscal, el acuerdo mantiene la meta de alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026 y un esfuerzo similar durante 2027, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso.
La conferencia también permitió precisar dos cuestiones pendientes de la tercera revisión. La primera es el desembolso de aproximadamente USD 900 millones, cuya autorización definitiva deberá tratar el Directorio Ejecutivo del FMI a principios de diciembre. La segunda es el incumplimiento de la meta fiscal del primer semestre, incluso después de que el organismo flexibilizara la exigencia. Según cálculos de consultoras privadas como Analytica, el resultado ajustado alcanzó los $6,29 billones, frente a un objetivo de $6,86 billones, con un desvío de casi $574.000 millones. Sobre una eventual dispensa por ese incumplimiento, Kozack respondió que será el directorio el que defina la decisión. También señaló que la acumulación de reservas y el fortalecimiento de la posición externa siguen siendo factores centrales para reducir el riesgo financiero de la Argentina.




