El Banco Central no compró ni vendió dólares para reservas durante las primeras tres ruedas de la semana, una secuencia que en el mercado cambiario fue leída como una decisión orientada a no presionar sobre la cotización. En la City señalaron cuatro factores que confluyen en esa conducta, con incidencia de variables locales e internacionales. Entre ellas mencionaron el resultado electoral en Brasil, la demanda estacional de fin de mes y la tensión financiera global.
La interpretación de los analistas es que el Gobierno optó por frenar la compra de divisas para no agregar presión al tipo de cambio en un momento de mayor demanda privada. También consideraron que se buscó esperar algunos días hasta que se disipen las tensiones externas, en particular las asociadas a la depreciación del real brasileño. En paralelo, el Banco Central publicó este jueves su Informe de Política Monetaria (IPOM), donde sostuvo que “están dadas las condiciones para priorizar el abastecimiento de la demanda de dinero a través de la compra de divisas, facilitando el objetivo de acumulación de reservas internacionales”.
Señales del mercado
El billete mayorista cerró el miércoles a $1.542, con una suba de $4 o 0,3% frente a la rueda previa. En lo que va de octubre, acumula un alza de 1,7%, un nivel similar al de la inflación, según el dato citado en la nota original. A la vez, las reservas brutas subieron unos u$s400 millones en la semana y quedaron en u$s50.601 millones, impulsadas por la suba de las cotizaciones del oro y otros títulos.
Para Pablo Repetto, gerente de Aurum Capital, la ausencia de compras “es una señal negativa” porque implica una decisión de “pisar” el tipo de cambio. Federico Machado, economista de Economía Open, advirtió que si la compra no se reanuda la semana próxima podría incidir en el riesgo país, por el menor margen para afrontar vencimientos de deuda en 2027 y 2028. En la misma línea, el texto original señala compromisos internacionales cercanos a los u$s30.000 millones en 2027.
Brasil, tasas y demanda estacional
Uno de los factores señalados fue la devaluación del real brasileño, después de las elecciones en Brasil, en las que resultó elegido Lula da Silva. Según el texto, el mercado esperaba un triunfo de Flávio Bolsonaro, lo que derivó en un desplome bursátil y en una depreciación del real. La moneda brasileña se ubicó en 5,35 reales por dólar, con una caída de 6,5% en una semana y de 7,5% desde el 17 de octubre. Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la consultora Quaestus, sostuvo que el Gobierno prefiere esperar a que baje la inestabilidad brasileña antes de retomar el ritmo habitual de compra de dólares.
El segundo elemento fue el cambio en las condiciones internacionales tras el comunicado de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que mantuvo sin cambios la tasa de referencia en un rango de 3,75% a 4% anual, aunque dejó abierta la posibilidad de una suba en diciembre. El texto remarca que la tasa de referencia de los títulos del Tesoro estadounidense ronda el 5%, mientras el riesgo país argentino se ubicó en 763 puntos básicos, casi el doble que en julio. Repetto interpretó que el freno en las compras puede reflejar un cambio de condiciones globales y obligar a revisar la política cambiaria.
El tercer factor fue la mayor demanda de dólares de fin de mes, asociada al pago de compromisos externos de empresas y a consumos con tarjeta en el exterior, junto con una menor oferta de exportadores por la estacionalidad del campo. ABC Mercados de Cambios informó que el volumen operado el miércoles aumentó 46% respecto de la rueda anterior y llegó a u$s628 millones. Gustavo Quintana, analista de PR Cambios, sostuvo que la no compra de reservas se ajusta a una estrategia oficial de correrse del mercado cuando la demanda es mayor.
El cuarto elemento fue la tensión política y económica local, reflejada en la brecha entre cotizaciones. Mientras el mayorista se ubicó en $1.542 y el dólar MEP en $1.573, el contado con liquidación promedió $1.665, unos $100 por encima, equivalente a una brecha de 6%. Jorge Colina, economista de Idesa, relativizó la falta de compras en algunas jornadas, aunque advirtió que las tasas de interés elevadas son el factor que más afecta a la actividad y al empleo formal. El seguimiento del mercado quedó centrado en si el Banco Central retoma las compras en los próximos días o mantiene la pausa en un contexto de reservas, deuda y presión cambiaria.




