El ex ministro de Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, sostuvo que las inversiones deben integrarse en un plan general de desarrollo “que incluya a todos” los sectores económicos. En diálogo con BAE Negocios, afirmó que “nadie está hablando de eso” y ubicó su crítica tanto en el oficialismo como en la oposición.
El ex funcionario enmarcó su planteo en un contexto internacional en el que, según dijo, las grandes potencias avanzan en sentido contrario a la desregulación. Señaló que hoy “el mundo acude a las políticas industriales más fuertes de los últimos 50 años” y mencionó como ejemplos a China y Estados Unidos. En ese marco, cuestionó que en Argentina se afirme que la mejor política industrial es la que no existe.
Balance de gestión
Al repasar la administración de Alberto Fernández, De Mendiguren dijo que no puede evaluarse sin considerar los efectos de la pandemia de Covid-19, la guerra entre Rusia y Ucrania y la sequía al final del mandato. Reconoció errores de gobierno, pero sostuvo que la gestión recibió “un país defaulteado en pesos y en dólares”, con un Banco Central sin reservas y una deuda que, según dijo, no se podía pagar.
En esa línea, afirmó que durante la pandemia se impulsó un rescate de 100.000 pymes para sostener la actividad y el pago de salarios. También aseguró que la economía creció en tres de los cuatro años de gobierno, con subas de 10,5% en 2021 y de 5% en 2022. Agregó que la capacidad instalada que dejó en 2023 fue del 70%, junto con récords de exportaciones de la industria automotriz y de despachos de cemento.
Infraestructura y obra pública
El ex ministro también cuestionó el déficit de infraestructura y atribuyó parte del equilibrio fiscal al recorte de la obra pública. Dijo que, según la Cámara de la Construcción, para el mantenimiento del sistema vial se necesitan USD 18.000 millones por año y otros USD 30.000 millones para reparación. Planteó que, entre licitaciones, adjudicaciones y ejecución, el deterioro de las rutas sigue siendo una variable crítica para la actividad económica.
En ese tramo, vinculó el problema con la logística energética y citó el caso de Vaca Muerta, al señalar que no alcanza con disponer del gas si no existe la infraestructura para transportarlo. También cuestionó que, en lugar de financiar obras, el esquema oficial recurra —según su interpretación— a concesiones y peajes para obtener recursos. Cerró con una definición política de cara a 2027: dijo que el espacio al que pertenece debe ofrecer “un plan de desarrollo que incluya a todos los argentinos”.




