La Selección Argentina venció en el Monumental en la última presentación de Lionel Messi ante su público, en una noche que reunió a más de 85.000 hinchas. El capitán convirtió un gol de penal y participó en las jugadas de los otros dos tantos del equipo. El partido combinó trámite deportivo y una despedida cargada de simbolismo para el ciclo del futbolista en el país.
El primer tiempo tuvo situaciones para ambos equipos y contó con la intervención de Emiliano “Dibu” Martínez cuando el arco argentino necesitó resguardo. Ese tramo dejó el encuentro abierto, con alternancia en el control y sin una diferencia marcada en el resultado. La definición llegó recién en el complemento, cuando el conjunto nacional encontró eficacia en las jugadas decisivas.
Segundo tiempo: a los pocos minutos, Nicolás Otamendi abrió el marcador tras un centro ejecutado por Messi. Más tarde, Nicolás Paz amplió la ventaja luego de recibir una asistencia del capitán y definir para el 2 a 0. La secuencia confirmó el peso del capitán en la construcción del resultado y la aparición de una generación que empieza a ocupar espacio en el recambio.
A los 25 minutos, Messi convirtió de penal después de una falta sobre Agustín Giay. El remate cerró la noche con el tercer gol argentino y selló una despedida que el estadio siguió con atención en cada intervención del futbolista. Luego tuvo dos chances más para ampliar la cuenta: una pelota dio en el palo y otra, sobre el final, pasó por encima del travesaño.
Legado y cierre: la jornada dejó una referencia deportiva y simbólica sobre el recorrido de Messi en la Selección. El texto original plantea que se trata del cierre de una etapa marcada por títulos, derrotas previas y la obtención de la gloria que el equipo buscó durante años. Lo inmediato es que la última imagen del capitán ante su gente quedó asociada a un gol, a una victoria y a una tribuna colmada, con la continuidad del recambio como una variable a seguir en el seleccionado.




