Con gol de Lautaro Di Lollo a los 27 minutos, Boca se puso en ventaja en La Bombonera frente a River, que quedó con nueve jugadores por las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel.
El tanto llegó a través de una pelota parada, luego de un tiro de esquina en el que el defensor de Boca se anticipó de cabeza para convertir. La acción se produjo cuando River ya jugaba con uno menos por la roja a Lucas Martínez Quarta antes de los 15 minutos, una incidencia que modificó el desarrollo del partido.
Incidencias disciplinarias En el complemento, el equipo de Marcelo Gallardo sufrió otra expulsión: Gonzalo Montiel vio la tarjeta roja tras una falta sobre Flores. Esa sanción dejó al conjunto visitante en inferioridad numérica en un tramo central del encuentro, con impacto directo sobre su capacidad para sostener la presión y buscar el empate.
El clásico quedó así condicionado por las decisiones arbitrales y por la eficacia de Boca en una jugada de pelota detenida. La ventaja parcial se apoyó en una situación de juego que suele tener peso en partidos cerrados, especialmente cuando uno de los equipos pierde futbolistas antes del entretiempo. En ese contexto, el resultado provisorio reflejó la diferencia que generaron las expulsiones en el trámite.
El desarrollo del segundo tiempo quedó marcado por la necesidad de River de reorganizarse con dos menos y por la posibilidad de Boca de administrar la ventaja en su estadio. La evolución del marcador dependía de la reacción del visitante y de si el local lograba sostener la diferencia obtenida en la primera parte. El dato inmediato era que el equipo xeneize ganaba por 1 a 0 en La Bombonera.




