Este martes 22 de septiembre llega el equinoccio de primavera, un fenómeno astronómico que marca el inicio de una nueva estación en el hemisferio sur. En la astrología, la fecha coincide con el ingreso del Sol en Libra, signo asociado con el equilibrio, los vínculos y la reciprocidad.
El equinoccio es el momento en que el día y la noche tienen una duración aproximadamente similar. Desde una mirada simbólica, puede funcionar como una pausa para revisar lo vivido en los últimos meses y ordenar objetivos para la etapa que comienza.
En ese marco, una de las preguntas que propone esta fecha es qué aspectos de la vida requieren un nuevo equilibrio. También invita a revisar dónde se está dando demasiado, qué cuesta recibir, qué se sostiene por costumbre y qué se desea empezar a cultivar. Esa lectura aparece como base de los rituales que suelen asociarse al cambio de estación.
Cinco ejercicios simbólicos
Los rituales sugeridos no requieren elementos complejos y pueden realizarse en casa. La primera propuesta consiste en plantar una semilla o una pequeña planta como representación de aquello que se quiere desarrollar durante los próximos meses. Para hacerlo se necesita una maceta, tierra, una semilla o planta y un papel, en el que se escribe una intención personal antes de colocarlo debajo de la maceta.
La segunda alternativa es una balanza simbólica con dos papeles y una vela. En uno se anotan miedos, exigencias o formas de relacionarse que ya no se desean sostener, y en el otro proyectos, experiencias o cualidades que se busca impulsar. Después de leerlos, se conserva el papel vinculado con lo que se quiere hacer crecer y se rompe o descarta el otro como signo de cierre.
Orden, balance y proyección
Otra opción es ordenar un espacio de la casa que haya quedado relegado, como un cajón, un placard, el escritorio o la mesa de luz. Durante esa tarea, se propone preguntarse si esos objetos todavía representan a la persona y si siguen siendo elegidos o solo resultan difíciles de dejar ir. Una vez concluido el orden, abrir las ventanas y dejar entrar luz y aire funciona como símbolo de renovación.
El cuarto ejercicio plantea revisar lo aprendido en los últimos meses y pensar lo que viene. Para eso se usa una hoja dividida en dos partes: una para escribir “lo que aprendí en mi invierno” y otra para registrar “lo que quiero llevar a mi primavera”. La hoja puede guardarse hasta diciembre y releerse cerca del solsticio de verano para comparar lo proyectado con lo ocurrido.
Lo que viene
La quinta propuesta se vincula con Venus, planeta asociado al disfrute, la belleza y el placer. Consiste en preparar un espacio con una flor y una vela, y sumar un perfume, una prenda o accesorio de color rosa, o un cuarzo rosa para quienes lo utilizan. El ejercicio invita a responder qué se quiere recibir, qué se desea disfrutar más y qué parte de la vida necesita mayor cuidado.
Más allá de las creencias personales, el cambio de estación queda planteado como una oportunidad para revisar prioridades, cerrar ciclos y definir objetivos. La fecha no implica que todo deba estar resuelto, sino que puede usarse como referencia para ordenar lo pendiente y dar inicio, de manera gradual, a una nueva etapa.




