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Ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo

El debate por los "Triple Ni" en San Juan y las causas que, según especialistas, van más allá de la voluntad

Tras un informe de la UBA sobre jóvenes que no estudian, no trabajan ni buscan empleo, la socióloga sanjuanina Rosa Figueroa planteó que en la provincia el fenómeno debe leerse desde la precarización y las dificultades para sostener trayectorias educativas. También señaló un clima de desánimo y fragilidad entre las nuevas generaciones.

El debate por los "Triple Ni" en San Juan y las causas que, según especialistas, van más allá de la voluntad

La difusión de un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que registró el crecimiento de los jóvenes conocidos como "Triple Ni", reabrió la discusión sobre si esa situación también se verifica en las provincias. En San Juan, la socióloga Rosa Figueroa sostuvo que el fenómeno existe, pero advirtió que atribuirlo a una supuesta falta de interés juvenil es una lectura incompleta.

En diálogo con TELESOL DIARIO, la especialista remarcó que antes de etiquetar a una generación es necesario observar las condiciones sociales y económicas que la atraviesan. "Yo correría un poquito esta cuestión del Triple Ni y pensaría qué es lo que les está ocurriendo a nuestros jóvenes que no estudian, que no trabajan y que probablemente tampoco buscan trabajo. Quizás es una problemática que va mucho más allá de una voluntad estricta de estos jóvenes", planteó.

El estudio de la UBA indicó que casi la mitad de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad y que una parte importante dejó de buscar empleo. Figueroa consideró que esa realidad también puede observarse en San Juan, aunque con rasgos propios, y cuestionó la idea de que el problema pase por la voluntad individual.

La investigadora señaló que la pregunta central no debería ser por qué los jóvenes no buscan trabajo, sino qué obstáculos encuentran para hacerlo. "Yo me preguntaría si es que no quieren estudiar o trabajar, o si sus condiciones de vida no se lo permiten. Muchas veces ni siquiera pueden pensar un futuro donde insertarse en mejores condiciones", analizó.

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En ese marco, recordó un estudio realizado durante la pandemia sobre juventudes y empleo en la provincia, en el que detectaron que los primeros afectados por la crisis fueron los jóvenes, especialmente las mujeres. Según ese trabajo, quienes lograban insertarse lo hacían en empleos precarios, sin estabilidad ni derechos laborales. "Los primeros que se quedaron sin trabajo fueron los jóvenes y, entre ellos, primero las mujeres", afirmó.

Figueroa explicó que la inserción laboral juvenil se concentra en tareas informales, como comercio, cuidado de personas, empleo doméstico o servicios, y que en los últimos años también crecieron los trabajos por plataformas. A su entender, se trata de formas de empleo complejas, con ingresos atados a la demanda y sin garantías de un puesto registrado.

Sobre la educación, la socióloga descartó que exista desinterés por estudiar. Dijo que los institutos superiores y las universidades siguen recibiendo una gran cantidad de inscriptos, aunque el problema aparece en la continuidad. "Los jóvenes tienen muchas ganas de hacer una carrera. El tema no es ingresar, sino permanecer", sostuvo.

Como rectora de un instituto de formación docente, afirmó que observa cada año abandonos durante el primer ciclo por razones económicas. Señaló que no alcanza con el boleto gratuito y mencionó gastos como apuntes, internet o una computadora. También relató una escena que la impactó: "Encontré a un estudiante un sábado, en vacaciones, descargando apuntes desde la puerta del instituto porque no tenía internet en su casa".

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Consultada por el estado de ánimo de los jóvenes, Figueroa respondió que advierte una pérdida de expectativas. Dijo que la educación sigue siendo vista como una herramienta para cambiar la realidad, pero que ese horizonte aparece cada vez más lejano. "Hay mucho desánimo. Estamos frente a generaciones muy frágiles y uno de los grandes desafíos de las instituciones educativas es acompañarlas para que no abandonen", afirmó.

La especialista también advirtió que el mercado laboral cambia con rapidez y que los jóvenes son quienes más sienten esas transformaciones. Señaló que el crecimiento del empleo informal y de las plataformas digitales modifica las reglas tradicionales del trabajo y pone en riesgo derechos como los aportes jubilatorios o la cobertura de salud. Además, indicó que una mayor informalidad tendrá efectos sobre el sistema previsional.

Finalmente, Figueroa sostuvo que el concepto de "Triple Ni" sirve para describir una situación estadística, pero no alcanza para explicar sus causas. "El Triple Ni describe, pero no explica", resumió, al insistir en que es necesario mirar el desempleo juvenil, la precarización laboral y las condiciones sociales que atraviesan a esas juventudes.

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