Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioelzondasj.com.ar/a/361736
Tradición ancestral

Por qué se toma caña con ruda cada 1° de agosto y cuál es el verdadero significado del ritual

La costumbre, heredada de los pueblos guaraníes, busca agradecer a la Pachamama, depurar el organismo y alejar las malas energías. La emprendedora sanjuanina Cintia Cortez explicó el origen y la preparación de la tradicional bebida.

Cada 1° de agosto, miles de argentinos, especialmente en el norte del país y cada vez con mayor fuerza en provincias como San Juan, cumplen con una tradición que atraviesa generaciones: beber caña con ruda como parte del ritual en honor a la Pachamama, la Madre Tierra.

Más allá de la creencia popular de que "aleja la mala suerte", la costumbre tiene profundas raíces en los pueblos originarios y simboliza el agradecimiento por todo lo que la naturaleza brinda durante el año, además de representar un acto de renovación espiritual y bienestar.

En San Juan, una de las personas que mantiene viva esta tradición es Cintia Cortez, creadora del emprendimiento familiar Piu Ámbar, quien desde hace siete años elabora artesanalmente la bebida respetando el método tradicional.

Un ritual de agradecimiento, no de pedidos

Para Cortez, el verdadero significado de la caña con ruda suele confundirse con el paso del tiempo.

"Primero que nada, sirve para alejar las malas ondas y depurar el organismo. Se toma el primero de agosto porque es el Día de la Pachamama y forma parte del ritual de agradecerle a la Madre Tierra todo lo que nos brinda durante el año: el agua, el sol, los alimentos y la vida misma", explicó.

La emprendedora señala que el rito no consiste en pedir deseos.

"Lo importante es agradecer. No es un momento para pedir, sino para devolver simbólicamente todo lo que recibimos de la naturaleza."

Una tradición heredada de los pueblos guaraníes

La historia de la caña con ruda se remonta a los pueblos originarios guaraníes.

Según explica Cortez, ellos cultivaban la ruda convencidos de que la planta poseía propiedades medicinales y depurativas.

"Ellos maceraban la ruda durante mucho tiempo para que el alcohol absorbiera todas sus propiedades. Luego la bebían el primero de agosto."

La costumbre también estaba vinculada a una cuestión sanitaria.

Durante la época prehispánica, el invierno era especialmente duro y julio era considerado un mes de enfermedades.

"No existían los medicamentos. El invierno era muy fuerte y agosto era un mes complicado. Si alguien había quedado debilitado durante julio, muchas veces no lograba recuperarse. Por eso confiaban en este brebaje como una forma de protegerse."

Con el tiempo, esa práctica medicinal terminó fusionándose con la ceremonia de homenaje a la Pachamama.

Cómo se prepara

En su emprendimiento, Cortez utiliza un proceso completamente artesanal.

Elabora la bebida con licor Legui, elegido por su sabor más suave y dulce, al que incorpora ruda macho y ruda hembra.

La preparación requiere paciencia.

"La idea es hacerlo con un año de anticipación. Apenas termina el Día de la Pachamama ya empiezo a preparar la producción para el año siguiente."

La elaboración es sencilla.

"No se hierve absolutamente nada. Simplemente se introduce la ruda dentro del licor y el alcohol va extrayendo naturalmente las propiedades de la planta durante el proceso de maceración."

La emprendedora aclara que no existe una proporción exacta.

"La cantidad de ruda depende del recipiente. Lo importante es que quede bien sumergida."

¿Cómo se realiza el ritual?

La tradición indica que la bebida debe consumirse durante la mañana del 1° de agosto.

Cortez recomienda realizar el ritual con tranquilidad y en contacto con la naturaleza.

"Si es posible, descalzo sobre el pasto o cerca de una planta, conectando con la tierra."

Luego se deben beber tres, cinco o siete sorbos, siempre en números impares.

"No se trata de pedir un deseo. Es simplemente un momento para agradecer."

Como parte del rito, muchas personas también realizan una pequeña ofrenda a la Pachamama.

"Se puede hacer un pequeño hoyo en la tierra y dejar algunos granos de café, lentejas, garbanzos o alimentos como símbolo de agradecimiento."

Un emprendimiento que creció con la tradición

Lo que comenzó como una producción familiar terminó convirtiéndose en un emprendimiento cada vez más conocido en San Juan.

Piu Ámbar nació hace unos siete años, antes de la pandemia, y hoy moviliza a toda la familia.

Cortez cultiva personalmente la ruda en el terreno de su madre, mientras que su esposo se ocupa de las entregas y sus hijas colaboran con el etiquetado y el envasado.

Las botellas se comercializan principalmente en presentaciones individuales de 25 y 28 centímetros cúbicos, pensadas para el consumo del ritual anual, aunque recientemente incorporó envases de mayor capacidad para quienes desean compartir la tradición en familia.

"Cada año tenemos más clientes. Mucha gente vuelve a comprar y también llegan nuevos gracias al boca a boca y al acompañamiento de los medios de comunicación", cuenta.

Entre las anécdotas que más recuerda, relata la de una clienta que aseguraba comprarle todos los años "a una chica que la prepara muy rica", sin advertir que esa misma persona era ella.

"Cuando fue a agendar mi número descubrió que ya lo tenía guardado. Me pareció una historia muy linda porque demuestra que, además de la tradición, la gente valora el sabor y el trabajo artesanal."

Una costumbre que trasciende generaciones

Lejos de perder vigencia, la caña con ruda continúa siendo una de las tradiciones más arraigadas del calendario popular argentino.

Para muchos representa una costumbre heredada de los abuelos; para otros, una forma de mantener vivo el vínculo con las raíces indígenas y con la naturaleza.

Sea por creencia, por tradición o simplemente como un gesto de agradecimiento, cada 1° de agosto la caña con ruda vuelve a reunir historia, cultura y espiritualidad en un ritual que se mantiene vigente desde hace siglos.

Últimas noticias

Ver más noticias