Tras un nuevo incremento, los senadores sanjuaninos superan los $11,6 millones de dieta
El reciente ajuste salarial aprobado para el personal legislativo volvió a impactar en las dietas de los integrantes de la Cámara alta. Los tres representantes de San Juan, Bruno Olivera, Sergio Uñac y Celeste Giménez, quedaron alcanzados por la actualización, que generó un nuevo debate sobre los ingresos de los legisladores nacionales.
La actualización de las dietas de los senadores nacionales volvió a instalar la discusión sobre los salarios de la dirigencia política. El incremento alcanzó a los tres representantes de San Juan en la Cámara alta: el libertario Bruno Olivera y los justicialistas Sergio Uñac y Celeste Giménez, quienes perciben el mismo esquema remunerativo que el resto de los integrantes del Senado de la Nación.
De acuerdo con la información conocida en los últimos días, la dieta bruta mensual de los senadores supera ahora los 11,6 millones de pesos, como consecuencia de la aplicación automática de las paritarias otorgadas al personal del Congreso. El aumento responde al mecanismo vigente que vincula los ingresos de los legisladores con el valor del módulo salarial de los empleados legislativos.
El incremento fue producto de un acuerdo paritario escalonado para los trabajadores del Congreso, que contempló una suba acumulada del 12,5% distribuida entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. Al estar "enganchadas" a esa actualización, las dietas de los senadores pasaron de un nivel estimado de 10,2 millones de pesos brutos a más de 11,6 millones, lo que representa un incremento cercano a 1,4 millones de pesos mensuales, antes de los descuentos de ley.
El esquema salarial de los senadores está integrado por 2.500 módulos básicos, a los que se suman 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos por desarraigo, beneficio que perciben la mayoría de los legisladores del interior del país. Además, desde 2024 cuentan con una dieta adicional anual equivalente a un decimotercer haber.
La actualización reavivó las críticas de distintos sectores políticos y sociales, especialmente en un contexto económico marcado por el ajuste del gasto público y la pérdida del poder adquisitivo de amplios sectores de la población.
En medio de la polémica, la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, aclaró públicamente que no tiene facultades para fijar las dietas de los legisladores y sostuvo que son los propios senadores quienes definen ese régimen. También propuso que aquellos que lo consideren oportuno puedan donar el monto correspondiente al aumento, decisión que queda librada a cada integrante de la Cámara alta.
En el caso del senador sanjuanino Bruno Olivera, integrante del bloque de La Libertad Avanza, el incremento también abrió el debate sobre la postura del oficialismo frente a las remuneraciones de los cargos políticos. Desde ese espacio ya se había manifestado, en oportunidades anteriores, a favor de donar o resignar los incrementos derivados de este mecanismo automático, aunque la decisión final corresponde a cada legislador.