La inteligencia artificial proyecta un Mundial 2026 con apuestas por encima de los 60.000 millones de dólares
El torneo de 2026 aparece como un nuevo escenario para medir el alcance de la inteligencia artificial en las predicciones deportivas. Al mismo tiempo, distintos modelos y analistas muestran lecturas dispares sobre los posibles campeones y sobre el peso creciente del mercado de apuestas.
El Mundial de 2026 no solo será el certamen más grande de la historia por cantidad de partidos y sedes, sino también un espacio clave para evaluar hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial en las predicciones deportivas. De acuerdo con MarketWatch, el volumen de apuestas podría superar los 60.000 millones de dólares, frente a los más de 35.000 millones registrados en Qatar 2022.
Ese crecimiento responde a la expansión del torneo, la mayor cantidad de encuentros y el avance de las apuestas deportivas. Sin embargo, algunas respuestas de los modelos de IA se apartan de los pronósticos más habituales y señalan a selecciones que nunca ganaron la Copa del Mundo. En ese grupo aparece Gemini, que según Weston Blasi eligió a Países Bajos como campeón por encima de Argentina, vigente campeona y liderada por Lionel Messi.
La predicción llama la atención porque, en sus 96 años de historia, solo ocho países han ganado el Mundial: Argentina, Brasil, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España y Uruguay. Según la explicación citada en el artículo, la IA no se limita a proyectar lo más probable desde la historia, sino que combina variables como defensa, calendario, profundidad de plantilla y rendimiento reciente.
Otros modelos también encuentran valor en equipos sin títulos mundiales. Alan Levy, cofundador y CEO de 4C Predictions, indicó a MarketWatch que sus sistemas observan con especial interés a Portugal. La lectura es que ya no debe analizarse solo como la selección de Cristiano Ronaldo, sino como un plantel con talento, experiencia y profundidad suficiente en todas las líneas.
La otra selección destacada por Levy es Marruecos, no por tener la plantilla más extensa, sino por su desempeño en Qatar 2022, donde demostró que podía competir y vencer a grandes equipos en el máximo escenario. En contraste, el dinero apostado sigue concentrándose en las potencias tradicionales: en BetMGM, España y Francia reúnen una parte relevante del volumen, y en FanDuel también figuran entre las principales favoritas.
Blasi además muestra que no todos los sistemas de IA coinciden. ChatGPT, de OpenAI, armó un cuadro más conservador con Argentina venciendo a Inglaterra en la final. Claude, de Anthropic, también optó por una lectura tradicional, con España, Inglaterra, Francia y Brasil en cuartos de final y Francia como campeona prevista.
El propio informe subraya que los modelos de IA no son oráculos: sus respuestas dependen del diseño del sistema, de los datos disponibles, de la forma en que se formula la pregunta y del peso que se asigna a la historia frente a variables recientes. En ese marco, el Mundial sigue siendo un torneo donde los partidos pueden ofrecer sorpresas, pero los campeones inesperados continúan siendo excepcionales.
En otro tramo del análisis, Blasi advierte sobre el impacto social del mercado de apuestas. Un estudio de 2025 citado en la nota sostiene que uno de cada cuatro apostadores deportivos dejó de pagar sus facturas por apostar, mientras que alrededor de un tercio declaró tener deudas vinculadas con esa actividad. El informe "Apostando el dinero del pan: legalización de las apuestas deportivas y suficiencia alimentaria", publicado por la National Bureau of Economic Research, encuentra una correlación entre las apuestas deportivas y una menor suficiencia alimentaria.
Ese concepto mide si un hogar tiene suficiente para comer y se considera más grave que la inseguridad alimentaria, definida como contar con acceso a los alimentos pero con preocupación por que se agoten o no sean nutritivos. El texto cierra con una advertencia sobre un dato que describe como alarmante.