Se enlentece la caída de la pobreza y persiste la presión sobre los ingresos
Un análisis privado sostuvo que la pobreza habría llegado al 35% en el cuarto trimestre de 2025 si se ajusta la medición de ingresos. El deterioro salarial, las subas en las canastas básicas y la pérdida de poder adquisitivo mantienen la atención sobre el inicio de 2026.
El seguimiento de la pobreza en la Argentina volvió a quedar en el centro del debate tras nuevos análisis sobre los datos publicados por el INDEC al cierre de 2025. De acuerdo con la consultora LCG, el indicador habría trepado al 35% en el cuarto trimestre del año pasado si se aplicaba un ajuste en la medición de ingresos, cinco puntos por encima del 30% que surge de los microdatos oficiales.
El informe señaló que la baja observada durante buena parte de 2025 perdió ritmo en el tramo final del año. Entre julio y septiembre, la pobreza promedió el 27%, mientras que entre octubre y diciembre volvió a subir. Según la consultora, parte de la mejora previa estuvo vinculada con una mayor captación de ingresos informales en la Encuesta Permanente de Hogares.
En ese marco, destacó el avance de los salarios no registrados, que crecieron a un ritmo promedio del 4,5% mensual entre enero y febrero, por encima del promedio general. A fines de marzo, el INDEC había informado una pobreza de 28% para el segundo semestre de 2025, con una baja de 3,4 puntos frente al semestre anterior y una mejora cercana a 10 puntos en relación con el mismo período de 2024.
Sin embargo, los microdatos del último trimestre mostraron un deterioro social y dejaron un escenario más complejo para el arranque de 2026, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y una nueva aceleración de precios. En marzo, los salarios registrados del sector público y privado subieron 3% en términos nominales, aunque acumularon siete meses consecutivos de caída real. De acuerdo con cálculos sobre datos oficiales, el poder de compra de esos ingresos retrocedió 4,67% en los últimos siete meses.
Las canastas básicas también registraron aumentos significativos en el primer trimestre. La canasta básica alimentaria, que mide la indigencia, subió 11,6% entre enero y marzo, mientras que la canasta básica total, que determina la línea de pobreza, avanzó 9,6% en igual período. En abril, ambas variaciones quedaron por debajo de la inflación general, aunque los incrementos acumulados alcanzaron el 12,8% y el 12,3%, respectivamente.
El impacto también alcanzó a los jubilados. Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la jubilación mínima con bono sufrió una caída real del 17,6% entre 2023 y 2026. En tanto, el haber mínimo sin bono perdió 10,2% de poder de compra.
Por su parte, la Universidad Torcuato Di Tella informó en su nowcast que durante el primer cuatrimestre de 2026 la pobreza mostró un leve incremento. La estimación la ubicó en 29,2% para el período noviembre de 2025-abril de 2026, con un rango de confianza de entre 27,7% y 30,6%. El estudio advirtió además sobre una suba sostenida del indicador en los primeros meses del año, asociada al deterioro de los ingresos y la presión inflacionaria.