El "alineamiento de los astros" en el Paso de Agua Negra: Infraestructura, minería y convergencia política
Rodrigo Díaz Cortés de Monroy destaca un giro estratégico en la Región de Coquimbo. Con la pavimentación de 14,5 km en marcha y una sintonía ideológica entre los gobiernos, el proyecto busca capitalizar el auge minero de San Juan.
El futuro de la integración física entre Chile y Argentina a través del Paso de Agua Negra atraviesa un momento de optimismo renovado, impulsado por un cambio en las prioridades políticas de la Región de Coquimbo. Rodrigo Díaz Cortés de Monroy, presidente de la Corporación Paso de Agua Negra, sostiene que la integración ha vuelto a ser un eje fundamental para el desarrollo regional bajo la administración del gobernador Cristóbal Juliá. Según Díaz Cortés, este tema "ya está dentro del ADN de este gobierno regional", marcando una diferencia sustancial con los cuatro años anteriores, donde la conexión binacional no fue una prioridad para la gestión de turno.
Infraestructura y plazos concretos
La visión actual se aleja de las grandes obras de largo aliento, como el túnel, para centrarse en avances tangibles en la conectividad vial. El dirigente chileno destaca el compromiso de pavimentar 14,5 kilómetros de la ruta por el lado chileno en el próximo año y medio. "Eso es un avance tremendo. Por la parte chilena, son alrededor de 35 a 40 km los que nos faltan para llegar al límite, pero creemos que ya avanzar 14,5 km en los próximos año y medio es un avance importante para la conectividad entre las provincias", explicó el directivo. Estos trabajos deberían extenderse, según los estudios técnicos, hasta sectores previos a la entrada de Los Portales, en la Región de Coquimbo.
Sintonía política y el modelo de concesiones
Un factor determinante en este nuevo impulso es el momento político que atraviesan ambos países. Díaz Cortes observa una alineación estratégica en los modelos de desarrollo de las administraciones nacionales, mencionando específicamente la afinidad entre el pensamiento del presidente argentino Javier Milei y figuras políticas chilenas como José Antonio Kast. En este sentido, destacó que "desde que el presidente Milei fue candidato, siempre alabó el modelo chileno de concesión de infraestructura vial", una política que favorece la ejecución de obras a través del sector privado. Para Díaz, es sumamente positivo "que ambos presidentes estén alineados en la misma forma estratégica de desarrollo", lo cual genera un entorno propicio para los proyectos de infraestructura binacional.
El motor económico: el cobre de San Juan
La urgencia por consolidar este nexo físico también responde al auge de la minería en la provincia de San Juan. Los constantes hallazgos de nuevos yacimientos de cobre en la cordillera sanjuanina representan una oportunidad histórica no solo para Argentina, sino para toda la Región de Coquimbo. Díaz Cortes afirma que "se abre un mundo de oportunidades para todo", especialmente en la demanda de capital humano técnico y profesional. Esta situación exigirá una transformación en los sistemas educativos de ambos lados de la frontera para formar especialistas acordes a las nuevas tecnologías mineras, evitando el déficit de personal que Coquimbo ya experimentó en su propio auge minero.
El desafío de reactivar la institucionalidad
A pesar de la voluntad política, persiste un obstáculo: la parálisis de la Entidad Binacional Túnel Agua Negra (EBITAN), que no se reúne formalmente desde 2018 debido a la pandemia y cambios de gobierno. El dirigente enfatiza que es vital concretar una reunión antes de que termine el año para que los proyectos puedan seguir avanzando. Con el reciente cambio de ministro de Obras Públicas en Chile, el objetivo es reactivar este organismo técnico a la brevedad. El presidente de la Corporación concluye con entusiasmo que, tras años de estancamiento, actualmente se encuentran "alineados, como decimos nosotros, con todos con todos los astros, en que están todas las voluntades políticas" para concretar finalmente la integración