El Gobierno redefine el "Súper RIGI" y abre una pulseada con las provincias por impuestos
La administración de Javier Milei avanza con el proyecto que buscará atraer capitales en sectores estratégicos como inteligencia artificial, energía nuclear y autos eléctricos. El plan incluye fuertes beneficios fiscales, pero también límites tributarios para las provincias adheridas.
El Gobierno nacional acelera la elaboración del denominado "Súper RIGI", un esquema ampliado de incentivos destinado a captar grandes inversiones en áreas consideradas clave para el desarrollo tecnológico e industrial del país. Mientras se terminan de definir los aspectos técnicos, en la Casa Rosada ya admiten que la discusión política con los gobernadores será determinante para lograr su aprobación en el Congreso.
La iniciativa, anunciada por el presidente Javier Milei, apunta a fomentar desembolsos privados en actividades con escaso desarrollo local, entre ellas inteligencia artificial, centros de datos, infraestructura nuclear, industria de defensa y fabricación de vehículos eléctricos.
El proyecto será enviado al Parlamento la próxima semana y, según adelantó el ministro de Economía Luis Caputo, incluirá ventajas impositivas superiores a las del régimen actual de incentivo a las grandes inversiones.
Entre las medidas previstas figura una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, por debajo del 25% contemplado en el RIGI vigente. También se incorporará un esquema de amortización acelerada que permitirá computar el 60% de la inversión durante el primer año, un 20% el segundo y el porcentaje restante en el tercero.
A eso se suma la eliminación de aranceles para la importación de bienes vinculados a la producción y la exención total de derechos de exportación para los proyectos alcanzados por el programa.
Sin embargo, el Ejecutivo todavía mantiene abiertos algunos puntos sensibles. Uno de ellos es el monto mínimo de inversión requerido para acceder a los beneficios, aspecto que aún se encuentra en análisis dentro del Ministerio de Economía.
Otra discusión que ya genera tensión política es la relacionada con los impuestos provinciales y municipales. La administración nacional pretende que las provincias que adhieran al nuevo régimen acepten límites concretos sobre tributos locales, especialmente Ingresos Brutos y tasas municipales.
En ese sentido, Luis Caputo sostuvo que las jurisdicciones adheridas no deberían cobrar más de 0,5% de Ingresos Brutos sobre las actividades incluidas en el programa. Además, el Gobierno buscará restringir la aplicación de tasas municipales que considera "impuestos encubiertos".
La propuesta abre un escenario de negociación compleja con los mandatarios provinciales, ya que implica avanzar sobre una fuente central de recaudación para las administraciones locales. En la Casa Rosada reconocen que será necesario construir acuerdos políticos y conseguir respaldo legislativo en cada distrito para garantizar la adhesión al esquema.
Con este nuevo régimen, el oficialismo apuesta a consolidar un marco atractivo para capitales internacionales y acelerar inversiones en sectores de alto valor agregado, aunque el éxito del plan dependerá tanto de la respuesta empresaria como de la capacidad del Gobierno para cerrar acuerdos con las provincias.