Un relevamiento en Buenos Aires mostró que el 96% de los alumnos usa IA para tareas escolares
Horacio Storni advirtió sobre la expansión de la inteligencia artificial entre estudiantes secundarios y su impacto en la lectura, la escritura y el pensamiento crítico. El rector señaló que el mayor riesgo aparece cuando estas herramientas sustituyen procesos centrales del aprendizaje.
El rector y especialista en política educativa Horacio Storni alertó sobre el uso extendido de inteligencia artificial entre estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires y planteó reparos por sus efectos sobre habilidades como la lectura, la escritura y el pensamiento crítico. Según explicó, la situación comenzó a hacerse visible en la segunda mitad del año pasado, cuando en la escuela que dirige detectaron una presencia muy fuerte de estas herramientas en las producciones escolares.
A partir de ese escenario, la institución realizó uno de los primeros relevamientos sobre el impacto de estas plataformas en adolescentes porteños. "El 96% del alumnado reconoce que usa la IA para cosas del colegio", afirmó Storni, al señalar que el dato más preocupante surgió al analizar con qué fines se utilizan esas herramientas. En ese punto, indicó que el 80% de los estudiantes las emplea principalmente en tareas vinculadas con la lectura y la escritura.
El rector describió ese comportamiento como una terciarización del trabajo y sostuvo que el desafío educativo consiste en evitar que la tecnología reemplace procesos fundamentales de formación intelectual. "Estamos hablando de chicos y chicas de 13, 14, 15 o 16 años que todavía necesitan aprender a leer y escribir textos complejos, conceptualizar, abstraer y pensar críticamente", remarcó durante la entrevista.
Storni aclaró que no rechaza el uso de inteligencia artificial en las aulas, pero planteó diferencias entre aplicaciones pedagógicas y prácticas que terminan sustituyendo el esfuerzo personal. "No es lo mismo pedirle a la IA que me corrija un trabajo o que me haga preguntas sobre un tema que estudié, que pedirle que me lea una novela o me escriba un ensayo", explicó. También señaló que el problema no se limita al ámbito escolar, sino a la relación que muchos adolescentes establecen con la tecnología fuera de la escuela.
En ese marco, cuestionó las propuestas de prohibición y consideró que resultan poco efectivas frente al avance tecnológico. "Nos parece hasta una pelea inútil salir a plantear la IA en términos de prohibición", afirmó. En cambio, defendió la necesidad de promover un uso ético y crítico de estas herramientas, así como de sostener la honestidad académica y la autoría personal en los trabajos escolares.
El rector también reivindicó el valor de la enseñanza presencial y relativizó la idea de que la tecnología pueda reemplazar por completo la experiencia educativa tradicional. "La tecnología más disruptiva que introdujo el sistema educativo norteamericano en los últimos cien años fue el pizarrón y sigue siéndolo", recordó al citar un debate académico realizado en la Universidad de Stanford. Además, advirtió sobre un deterioro en algunos vínculos familiares asociado al uso excesivo de pantallas y teléfonos celulares entre adolescentes.
Finalmente, Storni sostuvo que el debate sobre inteligencia artificial, aprendizaje y vínculos humanos debe darse tanto en las escuelas como en el ámbito familiar. Según indicó, muchas familias valoran las restricciones al uso del celular dentro de los establecimientos porque reconocen dificultades para fijar límites en el hogar.