Familias de los preuniversitarios se movilizan al Rectorado por la continuidad del cursado
Padres de estudiantes de institutos preuniversitarios de San Juan convocaron a una marcha este jueves ante la reiteración de paros y la pérdida de días de clase. También cuestionan las evaluaciones tomadas en un contexto irregular y el impacto en la permanencia de los alumnos.
Padres de estudiantes de los institutos preuniversitarios (IPU) de San Juan marcharán este jueves hacia el Rectorado para reclamar garantías en el dictado de clases, en un contexto atravesado por paros y medidas de fuerza que, según plantean, afectan la trayectoria educativa de los alumnos. La convocatoria fue impulsada por familias autoconvocadas, entre ellas Verónica Figueroa, quien señaló que el planteo se viene sosteniendo desde hace semanas sin respuestas concretas.
En diálogo con Radio Mil20, Figueroa afirmó: "Venimos intentando encontrar un punto de acuerdo para que los chicos no sigan perdiendo días de clase. Pero en lugar de solucionarse, la situación se fue complicando semana a semana". Uno de los ejes del reclamo está vinculado al cierre del bimestre, ya que los estudiantes debieron rendir evaluaciones en medio de la irregularidad en el dictado de contenidos. "No se desarrollaron las actividades con normalidad, pero igual se evaluó de una manera bastante exigente", sostuvo.
La referente agregó que muchos alumnos ya saben que no lograron aprobar. A eso se sumaron comunicaciones internas que informaban sobre vacantes disponibles para estudiantes que no habían ingresado previamente, situación que generó mayor preocupación entre las familias. "Eso fue como decir: esto no cambia, está cada vez peor, tenemos que hacer algo", expresó.
Figueroa describió además que algunos alumnos que no promocionaron tras una instancia extraordinaria realizada a mediados de abril deben cambiarse de escuela, porque no tienen la posibilidad de repetir el año. "Cada semana se iban uno o dos chicos por curso. Entonces nos preguntábamos qué hacer, porque esto no para y no continúa de una manera normal", indicó.
La dinámica escolar también se vio alterada por cronogramas semanales en los que solo algunos módulos tienen clases efectivas. "Hay días o módulos marcados en verde, que son los que realmente tienen actividades, y otros quedan en blanco", explicó. A partir de esa situación, un grupo de padres elaboró un calendario para dimensionar la cantidad de jornadas sin actividad. Según ese registro, el ciclo lectivo presenta una afectación del 56,7%: "Son 17 días de paro y 17 días de clases. El ciclo lectivo perdido alcanza el 56,7%", detalló Figueroa.
Frente a este escenario, las familias buscan alternativas como conseguir vacantes en otras escuelas, reforzar contenidos en el hogar o asumir que deberán rendir las materias más adelante. "Desde casa tratamos de acompañar como podemos, pero no es lo que debería ser. No hay una rutina ni continuidad", señaló.
Consultada por las responsabilidades, la referente sostuvo que se trata de una problemática que involucra a toda la comunidad educativa. "Hay cosas que uno puede hacer como padre y otras que no. Pero alguien debería poder articular esta situación entre docentes, familias y alumnos para garantizar el derecho a la educación", planteó.
Sobre posibles soluciones, consideró que no dependen únicamente de la discusión por el financiamiento universitario. "No sé si esa es la solución inmediata. También depende de las voluntades y de cómo se afronta una situación compleja, donde a veces hay que ceder para evitar conflictos", analizó. En ese marco, recordó una reunión con representantes gremiales en la que se había acordado realizar acciones que no afectaran las clases, aunque luego no se cumplió. "Dijimos que se iba a visibilizar fuera del horario escolar, pero al otro día ya había medidas que impactaban en las actividades", cuestionó.
La marcha está prevista para las 19, con concentración en la Catedral y posterior movilización hacia el Rectorado, donde se entregará una nota formal a las autoridades. El documento incluye un resumen de la situación, datos sobre la pérdida de clases y propuestas de acompañamiento. "La idea es mostrar lo que está pasando y pedir que se prioricen los derechos de los chicos", concluyó Figueroa.
La convocatoria fue presentada como abierta a toda la comunidad educativa, sin banderas políticas ni religiosas.