Asijemin se reúne hoy con Vicuña por la seguridad del Corredor del Norte
El sindicato exige revisar el camino y conformar un comité de higiene y seguridad ante posibles riesgos.
Marcelo Mena Muñoz, secretario general de la Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera Argentina (Asijemin), confirmó a Zonda Diario que el gremio intimó formalmente a la empresa Vicuña por la situación del camino de acceso (conocido como Corredor del Norte), al proyecto minero y por la falta de comunicación ante modificaciones operativas que, según advirtió, impactan directamente en la seguridad de los trabajadores.
La situación es derivada del conflicto entre San Juan y La Rioja que emergió cuando la jueza riojana María Greta Decker ordenó la suspensión parcial de las actividades y bloqueó el tránsito de maquinaria por el corredor Guandacol–Santa Elena–Zapallar–Las Cuevas–La Ciénaga. Esta medida, impulsada por la Fiscalía de Estado de La Rioja, exigía la presentación de una Evaluación de Impacto Ambiental ante las autoridades provinciales antes de reanudar las operaciones. El yacimiento, situado a poco más de un kilómetro del límite interprovincial y a 4.000 metros de altitud, depende de rutas que atraviesan suelo riojano para garantizar el abastecimiento logístico.
Debido a la imposibilidad de transitar por ese camino ahora Vicuña utiliza la traza ubicada íntegramente en suelo sanjuanino, lo que obliga a los trabajadores riojanos a hacer un recorrido más extenso debiendo viajar por sus propios medios hasta Rodeo, Iglesia, o a la propia ciudad Capital de San Juan para luego trasladarse hasta la mina.
El dirigente explicó que la carta documento fue enviada el viernes pasado y que este jueves por la mañana mantendrán una reunión con representantes de la empresa en la sede sindical. "Ojalá que podamos arribar a buen puerto y conversar, sobre todo en el carácter de la intimación", señaló, marcando como eje central la necesidad de encauzar el conflicto por vías institucionales.
Mena Muñoz fue enfático al cuestionar la decisión de modificar el trazado del camino sin notificación previa a los gremios. "Cualquier cambio en el normal desempeño de las tareas, como modificar un camino, debe ser informado a los sindicatos. No se pueden hacer las cosas de manera unilateral", sostuvo. En ese sentido, remarcó que la intimación tiene como objetivo principal resguardar la seguridad laboral y exigir el cumplimiento de la normativa vigente.
Entre los puntos centrales del reclamo, Asijemin solicitó la conformación de un Comité Mixto de Higiene y Seguridad, tal como lo establece el artículo 38 de la legislación correspondiente. La intención es revisar protocolos, condiciones operativas y necesidades vinculadas al trabajo en la zona. "El camino triangulado, si se corre hacia el norte, es inseguro. Tenemos que tomar todos los recaudos para proteger la salud, la vida de los trabajadores y también el medio ambiente", advirtió.
El dirigente describió el estado actual del Corredor del Norte como "intransitable" en algunos tramos, con sectores angostos, cruces de río y falta de consolidación del terreno. "No es un camino adecuado. Hay partes donde si no tenés buena maquinaria te quedás varado. Eso es un problema serio", explicó. Además, recordó que incluso las imágenes difundidas públicamente "muestran la parte más favorable" del trayecto, lo que agrava la preocupación sindical.
Si bien aclaró que actualmente el proyecto no está en etapa de producción —por lo que el impacto aún no es directo—, insistió en que es fundamental ordenar estas cuestiones desde el inicio. "Si el árbol crece torcido, va a ser torcido para siempre. Tenemos que organizar todo ahora, antes de que avance la obra", planteó.
Otro punto relevante del planteo sindical es el impacto que el cambio de camino tiene sobre los trabajadores, especialmente aquellos provenientes de La Rioja. Según detalló, el trayecto original desde Guandacol hasta la mina es de unos 70 kilómetros, mientras que con el nuevo esquema deben recorrer unos 240 kilómetros, dando un extenso rodeo por territorio sanjuanino. "Más allá de lo operativo, el problema central es la seguridad y las condiciones del camino", aclaró.
En cuanto al empleo, Mena Muñoz estimó que alrededor de 120 trabajadores son riojanos y unos 300 sanjuaninos, y defendió la necesidad de priorizar la mano de obra regional. "Si hay oportunidades, primero deben ser para quienes están cerca. Eso no quita que puedan sumarse trabajadores de otras provincias si hace falta", expresó.
También cuestionó la actitud inicial de la empresa, a la que acusó de actuar "con soberbia" y sin disposición al diálogo. "Han tenido una postura de no escuchar, de mirar desde arriba. Eso no puede pasar", dijo. En contraste, puso como ejemplo a otras compañías mineras que, con el tiempo, aprendieron a vincularse mejor con comunidades y sindicatos. "Hay que dialogar, negociar, respetar. Esa es la única forma de avanzar", afirmó.
El dirigente hizo especial hincapié en la necesidad de cuidar la "licencia social" del proyecto, entendida como la aceptación de la actividad por parte de la comunidad. "No se puede avanzar sin respetar a las comunidades, sin sentarse a conversar. El discurso tiene que ser claro y público: respeto por los trabajadores, por el ambiente y por las políticas de la provincia", señaló.
Sobre la empresa Vicuña, explicó que está conformada por capitales internacionales y que, por su envergadura, debería actuar con estándares acordes. "Es una de las grandes del mundo. Entonces, tiene que comportarse como tal: con respeto por la seguridad, la salud y el medio ambiente", remarcó.
De cara a la reunión prevista, el titular de Asijemin sostuvo que el objetivo es encauzar la situación sin afectar el desarrollo del proyecto. "Esto no pone en riesgo la continuidad de los trabajos. Se puede avanzar, pero ordenando las cosas desde el principio", aseguró. En esa línea, insistió en que el camino debe ser planificado, mantenido y adaptado a condiciones seguras antes de su utilización plena.
Finalmente, Mena Muñoz subrayó que el sector privado debe desarrollar su actividad con rentabilidad, pero dentro de reglas claras. "El privado tiene que ganar dinero, y el Estado debe fijar las políticas. Cada uno en su lugar. No es tan difícil", concluyó.