San Juan actualiza su mapa de cultivos para mejorar la gestión hídrica
El INTA lidera un nuevo relevamiento con mayor precisión por departamento y foco en la demanda de agua.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria avanza en una nueva actualización del mapa de cultivos de San Juan, una herramienta clave para la planificación productiva y, especialmente, para optimizar el uso del agua en un contexto de crisis hídrica. El trabajo, que será encabezado por el INTA junto a otros organismos científicos y el Gobierno provincial, busca mejorar el nivel de detalle de la información disponible y adaptarla a las transformaciones recientes del sector agrícola.
Raúl Tapia, coordinador del área de investigación del INTA San Juan, explicó que esta iniciativa forma parte de un proceso que comenzó hace casi dos décadas. El primer mapa de cultivos de la provincia fue elaborado en 2007 por la Universidad Nacional de San Juan, a través de su centro de fotogrametría, en conjunto con técnicos del INTA. Luego, en 2022, se realizó una actualización mediante un convenio con el Ministerio de Obras y Servicios Públicos, incorporando tecnologías más modernas basadas en imágenes satelitales y técnicas de percepción remota.
Ahora, la provincia se prepara para una tercera versión, que marcará un salto cualitativo en términos de precisión. "En esta oportunidad se va a buscar obtener más detalle a nivel departamental", señaló Tapia. A diferencia de los trabajos anteriores, centrados en grandes áreas como el Valle de Tulum o Ullum-Zonda, el nuevo mapa apuntará a captar las particularidades productivas de cada departamento, reconociendo identidades agrícolas diferenciadas.
Esta mayor precisión permitirá, por ejemplo, distinguir zonas con fuerte perfil vitícola —como el departamento 25 de Mayo— de otras con predominio olivícola, como Sarmiento, y detectar con mayor claridad la distribución de nuevos cultivos emergentes.
El principal objetivo del proyecto es aportar información estratégica para la gestión del agua, uno de los recursos más críticos en la provincia. "La idea es contribuir a una distribución por demanda, en función de la superficie cultivada real y del momento en que los cultivos necesitan el recurso", explicó Tapia. En ese sentido, el mapa busca transformarse en una herramienta de apoyo para los tomadores de decisiones, brindando evidencia científica que permita optimizar la asignación hídrica.
El proyecto se desarrollará en el marco de una iniciativa financiada por la Secretaría de Ciencia y Técnica provincial y contará con la participación de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), además de la universidad y organismos provinciales. Según detalló el especialista, el inicio de los trabajos está previsto una vez que se liberen los fondos, lo que podría ocurrir en las próximas semanas.
En cuanto a los datos productivos, la última actualización de 2022 permitió estimar unas 34.000 hectáreas cultivadas con vid y alrededor de 16.000 hectáreas de olivo, cifras muy cercanas a las relevadas por el Censo Nacional Agropecuario 2018. Sin embargo, el nuevo estudio deberá captar cambios recientes en la matriz productiva.
Tapia adelantó que se espera una posible retracción en la superficie vitícola, en línea con informes del sector, mientras que otros cultivos muestran una expansión significativa. Entre ellos se destaca el pistacho, que ya alcanzaría unas 5.000 hectáreas y presenta un crecimiento acelerado en los últimos años. El olivo, en tanto, se mantendría relativamente estable.
Uno de los desafíos pendientes será mejorar la identificación del sector hortícola, especialmente en zonas como Pocito y Rawson, donde la diversidad de cultivos y las limitaciones técnicas dificultaron su relevamiento en versiones anteriores. "En esta nueva etapa buscamos mapear con mayor precisión ese segmento, que es muy importante para la provincia", subrayó.
Para lograr estos objetivos, el equipo trabajará con imágenes satelitales de alta resolución, particularmente de la misión Sentinel de la Agencia Espacial Europea, que permite obtener datos con precisión de hasta 10 metros. Además, gracias a la participación de la CONAE, se incorporarán imágenes de mayor detalle provenientes de otros sistemas no abiertos, lo que permitirá mejorar la calidad del análisis.
El proyecto tendrá una duración estimada de 18 meses e incluirá tanto procesamiento de datos como trabajo de campo para validar la información obtenida. Participarán equipos interdisciplinarios integrados por biólogos, ingenieros agrónomos, especialistas en teledetección e ingenieros vinculados al ámbito espacial.
Más allá del aspecto técnico, Tapia destacó el valor institucional de la iniciativa, que implica la articulación entre organismos científicos, académicos y el Estado provincial. "Es un esfuerzo importante coordinar distintas miradas y capacidades, pero es fundamental para generar herramientas útiles para la gestión", afirmó.
El nuevo mapa de cultivos no solo permitirá comprender mejor la dinámica productiva de San Juan, sino que también se proyecta como un insumo clave para enfrentar uno de los mayores desafíos de la provincia: administrar de manera eficiente un recurso hídrico cada vez más escaso.