El ocaso de la imagen de Manuel Adorni: el impacto del "AdorniGate" en la opinión pública
El #AdorniGate hunde la imagen del vocero: el 66% lo rechaza y un 70,4% pide su renuncia. Según Zuban Córdoba, la ciudadanía exige transparencia en sus viajes y percibe la defensa oficial como una maniobra de ocultamiento ante las denuncias de corrupción
La figura de Manuel Adorni, vocero presidencial y uno de los comunicadores más visibles del gobierno, atraviesa su peor momento en términos de aceptación popular. Según el último estudio de la consultora Zuban Córdoba, realizado entre el 30 de marzo y el 1 de abril de 2026, la imagen del funcionario ha sufrido un deterioro drástico, coincidiendo con la difusión de supuestos hechos de corrupción que la opinión pública ha comenzado a identificar bajo el hashtag #AdorniGate.
Una caída libre en los indicadores
El desplome de la imagen de Adorni es evidente al observar la serie histórica de la encuesta. Mientras que en febrero de 2025 el vocero mantenía una imagen positiva del 42,7%, para abril de 2026 este indicador se derrumbó al 21,5%. En contrapartida, su imagen negativa alcanzó un pico histórico del 66%, consolidando una tendencia de rechazo que se venía acentuando desde finales de 2024.
Este deterioro no parece ser casual. El nivel de conocimiento sobre las denuncias de corrupción en su contra es masivo: un 72% de los encuestados afirma haber escuchado "bastante" o "algo" sobre el tema, mientras que apenas un 5,8% declara no saber nada al respecto.
Exigencia de transparencia y pedidos de renuncia
La crisis de credibilidad de Adorni se centra especialmente en la gestión de sus gastos personales y oficiales. Un abrumador 77,9% de la población considera que, en su carácter de funcionario público, Adorni debe explicar cómo paga sus viajes. La falta de respuestas claras ha alimentado un clima de descontento que se traduce en una demanda extrema: el 70,4% de los ciudadanos está de acuerdo con la frase "Adorni debería renunciar".
Ante la pregunta de qué consejo le darían si fueran sus asesores, la opción mayoritaria de los encuestados (31,6%) es que debería "mostrar documentos y comprobantes públicamente", seguida por un 17,5% que sugiere que debería dar un paso al costado hasta que la situación se aclare.
Percepción de una estrategia de ocultamiento
El informe de Zuban Córdoba también revela una profunda desconfianza hacia la forma en que el Gobierno Nacional ha manejado esta crisis. Para el 70,2% de los consultados, la defensa de Adorni ha sido una "estrategia para tapar, distraer y/o demorar el tema", con la esperanza de que la población lo olvide. Solo un escaso 15,3% cree que se ha brindado una respuesta transparente y correcta.
Este escenario plantea un desafío crítico para la comunicación oficial. Lo que en un principio pudo subestimarse como un tema de agenda privada, hoy se ha convertido en un foco de conflicto político que afecta no solo la credibilidad individual del vocero, sino que empieza a socavar la percepción de integridad de toda la administración.