La caída de la pobreza reaviva cuestionamientos sobre la medición del INDEC
El INDEC informó una baja de la pobreza al 28,2% en el segundo semestre de 2025, pero economistas y analistas pusieron en duda la consistencia del dato. Los reparos apuntan a cambios metodológicos, una canasta básica desactualizada y mediciones que no reflejarían el impacto de alquileres, tarifas y empleo.
El INDEC informó que la pobreza descendió al 28,2% en el segundo semestre de 2025, una baja de 9,9 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024. Pese a ese resultado, especialistas, economistas y otros sectores expresaron reparos sobre la validez de la medición y señalaron posibles distorsiones metodológicas.
Uno de los cuestionamientos centrales surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que sostiene que el organismo modificó la forma de relevar los ingresos de los hogares en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sin actualizar la serie histórica. Desde el cuarto trimestre de 2023 se incorporaron ocho nuevas preguntas y se reforzaron otras cinco vinculadas a ingresos no laborales, entre ellos beneficios como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas, el programa Progresar y planes de empleo.
Según ese planteo, una mejor registración de esos ingresos permitió que más hogares quedaran por encima de la línea de pobreza, aunque no necesariamente hayan mejorado sus condiciones materiales. En la misma línea, el sociólogo Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, afirmó que parte de la mejora responde a "un cambio en el instrumento de medición de ingresos", más que a una recuperación económica estructural.
Las dudas también alcanzan a los salarios del trabajo no registrado. De acuerdo con datos oficiales, esos ingresos crecieron un 25,5% real entre fines de 2023 y septiembre de 2025. Para los especialistas, ese comportamiento resulta llamativo porque se aparta de la relación histórica con el salario mínimo y además aparece en un contexto de caída del empleo y despidos.
El CEPA, además, detectó inconsistencias entre el índice de salarios y los datos de la propia Encuesta Permanente de Hogares, que muestran una evolución distinta. A eso se suma otro punto de discusión: la Canasta Básica Total, que define la línea de pobreza, sigue basada en patrones de consumo de la encuesta de gastos de los hogares de 1996/97.
Esa actualización pendiente, señalan los analistas, subestima el peso actual de rubros como servicios públicos, transporte, educación y salud, que registraron fuertes aumentos en los últimos años. También advierten sobre el costo de los alquileres, un gasto que para muchas familias absorbe una parte decisiva del ingreso mensual y que no siempre queda reflejado de manera adecuada en la medición oficial.
En ese marco, distintos especialistas sostienen que la baja de la pobreza podría estar influida por cambios metodológicos y no necesariamente por una mejora real en la situación económica de la población.