El triunfo que marcó un antes y un después en la historia del tenis argentino
Fue la victoria de Guillermo Vilas en el Masters de 1974. A partir de ese momento el tenis comenzó a convertirse en un deporte popular y masivo en nuestro país.
El año 1974 marcó un antes y un después en la historia del tenis argentino, que a partir de ese año se convertirá en un deporte popular y masivo. El hito que impulsará el deporte en nuestro pais fue el triunfo de Guillermo Vilas en el Torneo de Maestros que se jugó en Melbourne, Australia.
Vilas logró el pasaporte al torneo, en el que participaban los ochos mejores tenistas del Gran Prix, al derrotar en la final del ATP de Buenos Aires al español Manuel Orantes por 6-3, 0-6, 7-5 y 6-2, logrando su segundo título consecutivo en el torneo desarrollado en las canchas del Buenos Aires Lawn Tennis Club.
El triunfo en Buenos Aires, sumados a los logrados durante la temporada en Gstaad, Hilversum, Louisville, Toronto y Teherán, catapultaron al tenista al argentino a ubicarse en el primer lugar del escalón del Grand Prix, en donde se tenía en cuenta la acumulación del puntos, diferente al ranking de la ATP, en donde Vilas ocupó el 5° puesto (años después ambos serían unificados).
Finalizado el torneo, Vilas viajó a Australia con varios días de anticipación ya que el torneo comenzaba el 10 de diciembre. Su único acompañante fue el profesor Juan Carlos Belfonte, su preparador físico. En su preparación en tierras australianas, "hice saque y red toda la semana, fui un australiano más", recordó Vilas, ya que el torneo se jugó en el Kooyong Lawn Tennis Club que tenía canchas de césped.
Al realizarse el sorteo de los dos grupos, Vilas integró el Grupo Azul junto al local John Newcombe, el neozelandés Onny Parun y el sueco Bjorn Borg. Mientras que en el Grupo Blanco quedaron el rumano Ilie Nastase, el mexicano Raúl Ramírez, el español Manuel Orantes y el norteamericano Harold Solomon.
El gran ausente del torneo fue el norteamericano Jimmy Connors, que ese año ganó tres de los cuatro Grand Slam: Australia, Wimbledon y Estados Unidos (Borg se llevó el título Roland Garros), con un récord de 93 triunfos y tan solo cuatro derrotas. Sin embargo, unos días antes del inicio del torneo, Jimbo manifestó que no jugaría el Masters por una enfermedad.
Vilas debutó ante el local John Newcombe, que tenía una gran experiencia en la superficie y que en junio de ese año había llegado a la cima del ranking mundial. El argentino, con una gran saque y una mejor devolución, ganó por 6-4 y 7-6 (2). "Guillermo no había llegado con tanta confianza y la fue tomando a medida que ganaba partidos, pero para que esa seguridad haya ido en aumento, fue muy importante la victoria ante Newcombe", expresó años después Belfonte.
Al día siguiente, el rival era Onny Parun, otro gran jugador en canchas de césped. Luego de un extenso partido, en donde Belfonte lo "amenazó", "Si abandonás te mato", le dijo, el argentino venció por 7-5, 3-6 y 11-9, ya que no había tie break, logrando el pasaporte a semifinales. En el último partido del grupo, derrotó sin inconvenientes al sueco Björn Borg por 7-5 y 6-1.
En semifinales esperaba Raúl Ramírez, un jugador al que Vilas tenía de hijo en el circuito. Sin embargo la velocidad del mexicano sorprendió al argentino, llevándose el primer set por 6-4, pero Willy, con mucha paciencia, logró remontar el partido y ganó los tres parciales restantes por 6-3, 6-2 y 7-5 (la semifinal y final se jugaban al mejor de cinco sets).
El talentoso rumano Ilie Nastase, ganador del Torneo de Maestros en 1971-72 y 73 y que derrotó en semifinales al australiano John Newcombe, sería el rival del argentino en la final.
El día del partido decisivo se presentó nublado, pero la temperatura superaba los 42° en Melbourne. El primer set se lo adjudicó el argentino en tie break, luego de casi una hora de juego. El segundo también se lo llevó Vilas por 6-2, soprendiendo al rumano con sus constantes subidas a la red.
"Le gané el primer set por 7-6 (8-6 en el tie break) y fue muy duro. Jugamos con gran cuidado, respetándonos mutuamente. Pero en el segundo, Nastase cayó en mi juego, se vino mucho a la red", contó Vilas.
Pero a Willy no le resultaría tan fácil ganar el torneo. El rumano comenzó a dialogar y bromear con el público, lo que era un costumbre en él, lo que desconcentró al marplatense. Esta situación, sumada al tenis excepcional que jugaba, con muchos toques, hicieron que Nastase ganará los dos sets siguientes por 6-3.
En el parcial definitivo, Vilas recuperó la concentración y con excelentes devoluciones y precisas voleas, se llevó el set por 6-4 y el partido después de tres horas de juego. En el último punto, el que le dio el campeonato, una devolución del rumano que se fue ancha, el argentino tiró la raqueta y dio un gran salto. Luego cruzó la red y se abrazó con el rumano, mientras un grupo de argentinos que presenciaron el partido gritaban "Ar-gen- tina, Ar-gen-tina".
Durante la premiación y en su discurso al público, Vilas, que recibió dos trofeos y un cheque de 40 mil dólares, señaló con una gran sonrisa: "Cuando me preguntaron hace un par de meses que pensaba del pasto, dije que era para las vacas. Ahora pienso que es para las vacas y también para nosotros".
"El triunfo de Guillermo en el Masters de 1974 fue decisivo para el futuro del tenis en la Argentina", afirmó Belfonte, y no se equivocó, porque a partir de ese momento el tenis dejó de ser un deporte practicado y visto por un reducido grupo de personas, para convertirse en un deporte popular y masivo.