Calculan que más del 75% de los empleados gastronómicos sanjuanino lo hacen en negro
La gastronomía sanjuanina enfrenta un fuerte retroceso: mientras muchos locales cierran o ajustan sus operaciones, más del 75% de los empleados trabajan en negro, con salarios bajos y jornadas que superan las ocho horas
La gastronomía de San Juan atraviesa un momento crítico: mientras el consumo en bares y restaurantes cayó un 30% interanual, el trabajo no registrado alcanza niveles alarmantes. Según estimaciones del sector, más del 75% de los empleados trabajan en negro , sin cobertura social ni aportes, una situación que se asemeja a la época posterior a la pandemia, cuando el rubro había sufrido un desplome histórico.
Daniel Oruste, gastronómico y candidato a secretario general de la Lista Lila, advirtió en diálogo con Zonda Diario:"El dato que tenemos del trabajo en negro es aterrador, es alarmante. Estamos hablando de un 75% de trabajadores en negro. Ni hablar en temporada alta, donde la situación es aún más grave. Es un abuso por parte de los empresarios y una dejadez del gremio."
Oruste también remarcó la dificultad de reeducar al sector sobre el trabajo registrado y la necesidad de un mayor control: "Creo que hay que poner más inspectores en la calle que trabajen a conciencia. El gremio debe actuar con responsabilidad y no arreglar situaciones. Es cuestión de conciencia: educar tanto al empleador como al trabajador sobre sus derechos y obligaciones."
Oruste explicó que la situación no es homogénea, ya que mientras algunos locales cierran, otros nuevos se abren: "Hay muchos despidos, pero así como hay despidos, también se abren otros cafés y restaurantes. La gastronomía deja dinero, tiene buen margen y los empresarios invierten en el sector. El tema es que quienes recién arrancan dicen ‘no puedo ponerlo en libros todavía’, y mientras atienden 20 mesas diarias con un trabajador, ese empleado debería estar registrado. El trabajador es un gasto fijo, igual que la luz o el alquiler, no puede ser el último eslabón que se evita registrar".
Según un informe del sector, la informalidad se concentra principalmente en bares, confiterías y locales de comida rápida, donde los empleados suelen depender de las propinas y existen constantes denuncias por salarios bajos. Además, muchos realizan jornadas laborales que superan las ocho horas.
DECLARACIONES DE UN TRABAJADOR:
Este medio dialogó con un trabajador del rubro y detalló: "calculá que medio día trabajando en negro vale unos $9.000 por seis horas, lo que da aproximadamente $1.500 la hora. Teniendo en cuenta eso, serían unos $18.000 por 12 horas. Aunque hay lugares que pagan mucho menos".
"También es un problema grave trabajar sin ningún tipo de seguro: siempre estás expuesto a quemaduras, cortes o, peor aún, a tener un accidente al volver a casa. Si llega a pasar algo grave, nadie se quiere hacer cargo. Tampoco podés reclamar demasiado, porque querés conservar el trabajo", manifestó.
"El gremio no te defiende, y muchos jefes ni siquiera tienen la cortesía de inscribirte como monotributista, directamente te tienen en negro. Hay muchísimas problemáticas que resolver y analizar en el rubro gastronómico. Es un trabajo muy sacrificado: siempre hay gente nueva, y los que se quedan son los que más lo necesitan, porque no les queda otra que aceptar esas condiciones", concluyó un trabajador que es mozo y se preserva el nombre.