Jóvenes industriales apuestan a transformar la Argentina desde la producción
Más de 50 jóvenes empresarios de todo el país reunidos en el Movimiento Industrial Argentino llegaron a San Juan para compartir su visión sobre el futuro productivo del país. Con una mirada propositiva, autocrítica y apartidaria, plantean la necesidad de ordenar la macroeconomía, fomentar la competitividad y construir en red un modelo de desarrollo que potencie el empleo, las PYMES y la generación de riqueza genuina.
Más de 50 jóvenes empresarios de distintos puntos del país llegaron a San Juan en el marco de las actividades del Movimiento Industrial Argentino (MIA), una organización que nuclea a propietarios de industrias nacionales con un propósito ambicioso: construir políticas de desarrollo productivo de largo plazo, sostenibles en el tiempo, por encima de las coyunturas políticas y económicas que históricamente condicionaron al país. Esta mañana el primer contacto que tuvieron con la industria sanjuanina fue un recorrido por la planta de Ansilta en las Chimbas.
Durante dos días, los referentes industriales desarrollan una agenda cargada de reuniones y visitas, que combina encuentros con autoridades del Gobierno provincial, charlas con empresarios locales y recorridos por emprendimientos productivos. La iniciativa no se limita a intercambiar experiencias: se trata de una apuesta por construir redes de confianza, potenciar la colaboración y poner sobre la mesa propuestas concretas para el futuro de la Argentina. Es la segunda visita que el grupo de industriales hace en el interior del país, la primera fue en Bariloche.
Una generación con mirada propositiva
"Lo que buscamos es ser un grupo de empresarios industriales que fomente la participación, que nos ayudemos entre nosotros para ser más y mejores empresarios. Creamos un ecosistema en el que nos complementamos y nos potenciamos, pero siempre con la visión de construir un país donde podamos aportar riqueza genuina y transformar con la industria para generar empleo y exportaciones", explicó Martín Castelli, propietario de Modal e Isadora, marcas con fuerte presencia en Argentina y 11 países.
Su mirada resume el espíritu del Movimiento Industrial: un colectivo que pone al desarrollo nacional por encima de los intereses sectoriales, convencido de que la industria es el motor para generar empleo de calidad, expandir exportaciones y diversificar la economía.
Castelli también describió la paradoja del empresario argentino: resiliente y creativo, pero permanentemente exigido por un contexto económico inestable. "El empresario argentino sabe adaptarse, pero eso es muy desgastante. Cuando comparás con otros países donde operamos, se nota la diferencia: acá enfrentamos problemas impositivos, laborales y financieros que hacen muy difícil proyectar. Eso nos curtió como empresarios, pero también nos obliga a pensar cómo competir en igualdad de condiciones".
En ese sentido, Castelli señaló que el orden macroeconómico es clave para destrabar el potencial productivo del país: "Lo primero es ordenar las cuentas públicas, cortar con la inflación y abrirnos más al mundo. La integración nos permite financiarnos, potenciar el talento argentino y hacer crecer nuestras empresas. Estamos acostumbrados a competir, pero necesitamos reglas claras y condiciones equitativas".
Autocrítica y liderazgo empresarial
Uno de los aspectos distintivos del Movimiento Industrial es su capacidad de autocrítica, algo poco habitual en la dirigencia empresaria argentina. Castelli lo planteó sin rodeos: "Nunca hubo una generación de empresarios con toda la estrategia puesta en crecer junto al país. También somos responsables de los errores de la Argentina. Por eso queremos asumir un rol de liderazgo distinto, con cohesión y con la convicción de que, si el país crece, nuestras empresas también crecen".
El enfoque no es solo económico, sino también cultural. Para estos jóvenes industriales, la industria es parte de la identidad argentina: esfuerzo, trabajo, resiliencia y creatividad. "Las PYMES son el 90% del empleo. Mi padre fue industrial y nuestra fábrica está por cumplir 50 años, siempre reinventándose en cada crisis. Lo que nunca faltó fue la cultura del trabajo, la humildad y las ganas de crecer", recordó Castelli.
Una industria abierta y en red
En la misma línea, Juana Torresin, del astillero santacruceño COSERENA SA, destacó el carácter generacional del cambio. "Somos optimistas por naturaleza, creemos que la solución está en generar empleo de calidad, invertir y desarrollar el país. Antes las empresas eran mundos cerrados; hoy entendemos que la industria es la gente que la saca adelante todos los días. Por eso creemos que las compañías tienen que abrirse, mostrar lo que hacen y compartir experiencias".
Torresin subrayó que esta apertura hacia la sociedad y entre pares potencia el crecimiento: "Hoy vinimos a recorrer Ansilta y ver cómo trabajan. Esa posibilidad de abrir puertas y aprender en red multiplica las oportunidades. Quitamos los velos que antes cubrían a la industria. Ahora se trata de colaborar y potenciarse".
Su experiencia en la Patagonia también revela los desafíos del interior productivo: mayores costos logísticos, distancias largas y menor infraestructura. "En nuestro caso, para llegar a Puerto Deseado hay que hacer 100 kilómetros extra. Eso incrementa los costos y limita la competitividad. Pero siempre buscamos propuestas para mejorar. En el interior es más cuesta arriba, pero se puede crecer si se regulan las condiciones y se equilibran las oportunidades".
El federalismo y la responsabilidad compartida
Los empresarios coincidieron en que el federalismo debe ser una herramienta de desarrollo y no una traba. En este sentido, remarcaron que tanto provincias como municipios deben tener sus cuentas ordenadas, ya que la presión impositiva local termina trasladándose al consumidor y afectando la competitividad. "La responsabilidad fiscal no es solo nacional, también debe estar en los gobiernos provinciales y municipales. Solo así vamos a lograr despegar", resumieron.
Una apuesta a largo plazo
El Movimiento Industrial Argentino plantea un cambio cultural: dejar atrás la mirada cortoplacista, generar confianza interna y externa y asumir el compromiso de crecer con el país. En un contexto donde la apertura de importaciones y la caída del consumo afectan a muchas ramas de la industria, los jóvenes empresarios eligen enfocarse en el futuro.
"El camino es difícil, pero creemos que hay una base que se puede construir con políticas adecuadas. Con un marco estable y reglas claras, sabemos que podemos generar empleo, expandirnos y transformar la Argentina", afirmó Castelli.
La propuesta no desconoce los desafíos actuales, pero se sostiene en una convicción compartida: el país tiene talento, recursos y capacidad para crecer, siempre que exista un proyecto de desarrollo industrial que supere las coyunturas políticas y se mantenga en el tiempo.
El Movimiento Industrial Argentino representa a una generación que elige no quedarse en la queja, sino proponer, colaborar y asumir la responsabilidad de liderar un cambio de época en la manera en que la Argentina piensa y gestiona su desarrollo productivo.