Paraguay atraviesa una crisis política, financiera e institucional tras la salida de Santiago Peña del poder, en medio de las controversias por Ueno Bank y sus vínculos empresariales. El escenario dejó interrogantes sobre la continuidad institucional y sobre el destino de los ahorros de miles de depositantes. En diálogo con TELESOL DIARIO, el periodista paraguayo Juan Jara sostuvo que el desenlace no respondió a un hecho aislado, sino a una acumulación de denuncias desde el inicio de la gestión.
Jara afirmó que las primeras sospechas apuntaron a presuntos negocios compartidos con el grupo empresarial vinculado a Ueno y a eventuales beneficios en contrataciones públicas. Según su reconstrucción, también aparecieron cuestionamientos por una mansión en San Bernardino, localidad cercana a Asunción, y por la denuncia de Luisa Roda, excoordinadora de la Casa Presidencial, quien dijo haber encontrado sobres con dinero en la sede gubernamental. El periodista relató que, después de ese episodio, Roda fue acusada de robo y sometida al polígrafo.
El rol de Ueno Bank El punto de mayor tensión se produjo por la situación financiera de Ueno Bank y las irregularidades detectadas en sus balances. Jara explicó que las autoridades de control seguían el funcionamiento de la entidad y que, hacia fines del año pasado, aparecieron datos que encendieron alertas sobre préstamos con empresas vinculadas y sobre la ganancia real del banco. También cuestionó el accionar del organismo regulador, al señalar que el Banco Central sostuvo en todo momento que la situación estaba bajo control, aunque —según dijo— no hay registro de una supervisión efectiva.
La crisis se profundizó cuando el Banco Central del Paraguay adoptó una decisión sobre la entidad luego de que su índice de solvencia cayera a la mitad del mínimo exigido por la legislación bancaria. De acuerdo con los números que mencionó Jara, Ueno llegó a tener aproximadamente 2,7 millones de cuentas de depositantes y depósitos cercanos a los 2.000 millones de dólares. Dentro de ese total, precisó que 850 millones de dólares correspondían al Estado y al sistema previsional administrado por el Instituto de Previsión Social, que maneja jubilaciones y pensiones.
Ahorristas y fondos públicos La preocupación inmediata se concentra en la recuperación de los depósitos. Jara explicó que Paraguay cuenta con un Fondo de Garantía de Depósitos, que cubre hasta un monto determinado y deja fuera a quienes superan ese límite. Para esos casos, indicó que deberán esperar el proceso de liquidación y la definición sobre activos, pasivos y eventuales remanentes para pagar a los acreedores. También advirtió que no se sabe en qué porcentaje podrán recuperarse los fondos públicos y previsionales comprometidos.
El periodista describió además el impacto social sobre ahorristas y trabajadores que tenían sus salarios depositados en la entidad. Señaló que muchas personas venían operando desde la etapa de Visión Banco y mantuvieron sus cuentas tras la absorción, mientras otras no pudieron retirar sus haberes. En paralelo, la salida de Santiago Peña dejó a Pedro Alliana en el centro de la escena, con la tarea de definir si mantiene el gabinete o introduce cambios para recuperar confianza. Jara concluyó que la variable clave seguirá siendo la respuesta institucional frente a los ahorristas y a los fondos del sistema previsional.




